Un estudio realizado en 11 países de América Latina puso bajo la lupa cómo influyen algunos hábitos cotidianos en la salud cerebral y la memoria. A partir de esos datos, la neuróloga Virginia Tejeda analizó qué podemos hacer todos los días para frenar el deterioro cognitivo.

La investigación regional mostró que sumar apenas cinco hábitos diarios puede marcar una diferencia clara en la forma en que envejece el cerebro. No se trata de rutinas imposibles, sino de pequeñas decisiones que se sostienen en el tiempo.
Cinco hábitos para la salud cerebral
Los especialistas insisten en que el cerebro también se entrena. Mantener una actividad física regular, aunque sea moderada, mejora la circulación y protege la memoria.
Otro punto clave es sostener vínculos sociales activos: conversar cara a cara, participar en grupos o actividades comunitarias y evitar el aislamiento. Además cuenta la importancia de dormir bien, con horarios más o menos estables, y de elegir una alimentación variada, con menos ultraprocesados.
También suma ejercitar la mente con lecturas, juegos de estrategia o aprendizaje de nuevas habilidades, que mantienen activas distintas áreas cerebrales.
El impacto de las pantallas y el valor de aburrirse
Especialistas advierten sobre el uso excesivo de pantallas, que favorece la distracción constante y dificulta sostener la atención. Además remarcan la necesidad de “aprender a aburrirse” en un contexto de hiperestimulación. Esos momentos sin estímulos permanentes permiten que el cerebro procese información y descanse.
Organizar el día para incluir pausas, movimiento, encuentros reales y menos tiempo de pantalla puede ser un primer gran paso para cuidar la salud cerebral a cualquier edad.





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