Franco Colapinto reveló qué lo llevó a quebrarse en llanto tras el Gran Premio de Italia en Monza y cómo vivió desde adentro un fin de semana que parecía ideal y terminó en frustración.

El piloto argentino Franco Colapinto todavía procesa lo que pasó en el Gran Premio de Italia, en el emblemático circuito de Monza. Después de largar entre los autos de adelante, un despiste en las primeras vueltas lo dejó sin chances y terminó con el joven bonaerense al borde del llanto.
Colapinto contó que venía entre los cuatro de punta cuando perdió el control del auto y se fue afuera. Esa maniobra lo hizo caer en el clasificador y, según admitió, sintió que todo el trabajo del fin de semana se esfumaba en segundos.
El argentino remarcó que no suele ocultar lo que siente y que por eso se lo vio llorar al bajarse del auto. Explicó que, en un campeonato tan exigente, un error de ese tipo pesa doble: no solo por los puntos que se pierden, sino porque “lo terminás tirando a la basura” después de días de preparación.
La bronca y el aprendizaje
Colapinto sostuvo que el llanto en Monza mezcló bronca y alivio. Bronca por el resultado y alivio por haber llevado el auto al límite, aun sabiendo que el margen de error era mínimo.
De cara a las próximas fechas, el piloto argentino aseguró que el golpe anímico del Gran Premio de Italia servirá como experiencia. Su objetivo es capitalizar lo aprendido en Monza y volver a pelear adelante, manteniendo la autocrítica y la honestidad que lo caracterizan.





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