Francia se metió en los cuartos de final tras un duelo friccionado ante Paraguay, en el que el equipo de Didier Deschamps dejó de lado el lucimiento para aferrarse a la eficacia y a la pegada de Kylian Mbappé.

Un Francia práctico ante un Paraguay muy duro
Sin el brillo ofensivo de otros partidos, la selección de Francia se apoyó en su jerarquía individual para destrabar un encuentro espeso. Paraguay se cerró atrás, cortó mucho el juego y logró incomodar a las figuras europeas.
El único gol llegó desde el punto de penal, ejecutado con precisión por Mbappé, que asumió la responsabilidad en un contexto cargado de tensión. El astro francés mostró su fastidio por el estilo guaraní, con muchas infracciones y protestas permanentes.
Deschamps privilegió el orden antes que la fantasía. Francia manejó la pelota sin arriesgar de más, consciente de que un error podía complicar la clasificación. Paraguay, mientras tanto, apostó al contraataque y a la pelota parada, pero casi no generó peligro claro.
Con este 1-0 ajustado, Francia avanza a los cuartos de final, donde se medirá con Marruecos, una selección que llega en alza y que promete un duelo exigente desde lo físico y lo táctico.
El desafío para Deschamps será recuperar el vuelo ofensivo de sus figuras sin perder la solidez que le permitió sufrir poco ante Paraguay, en un partido más trabajado que jugado.





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