El mes de agosto resultó el más caliente jamás registrado en el planeta a causa de los combustibles fósiles y el impacto de El Niño. Los científicos advirtieron que las temperaturas extremas continuarán marcando niveles sin precedentes en la Tierra.

El monitor climático Copernicus confirmó que el pasado agosto registró la temperatura global más elevada de la historia. Por consiguiente, la Organización de las Naciones Unidas advirtió sobre la urgencia de abandonar los combustibles fósiles en el planeta. Las mediciones oficiales revelan que el promedio del aire alcanzó los 16,9ºC durante ese periodo estival.
Récords oceánicos e impacto del fenómeno climático
Asimismo, la especialista Samantha Burgess afirmó que la humanidad probablemente no experimentaba temperaturas tan altas desde hace 100.000 años. La quema constante de carbón, petróleo y gas elevó la temperatura terrestre cerca de 1,4ºC respecto de la era preindustrial. Además, el responsable de clima de la entidad multinacional, Simon Stiell, denunció que las emisiones alcanzaron niveles históricos en 2025.
Por su parte, la superficie de los océanos absorbió más del 90% del exceso de calor generado por las emisiones contaminantes. La intensificación del fenómeno El Niño en el Atlántico, el Mediterráneo y el Pacífico impulsará récords térmicos en los próximos meses. De hecho, los científicos anticipan que el año 2026 y el año 2027 podrían convertirse en los más calurosos.
Consecuencias mortales en el hemisferio norte
Un total de 1300 millones de personas sufrieron el verano más abrasador registrado en el hemisferio norte entre junio y agosto. Además, el modelo ERA5 demostró que 52 países rompieron sus marcas térmicas históricas durante la temporada estival. Entre los territorios afectados destacan España, Italia, Alemania, Reino Unido, Austria, Bélgica, Francia y Portugal.
Las extremas olas de calor consecutivas provocaron devastadores incendios forestales y causaron la muerte de al menos 35.000 personas en Europa occidental. A su vez, los investigadores de la red World Weather Attribution concluyeron que estos episodios extremos resultarían imposibles sin el cambio climático.





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