El Gobierno nacional alista el envío al Congreso de un proyecto que apunta a modificar de manera profunda la actual normativa de etiquetado nutricional en alimentos envasados, con el foco puesto en el esquema de advertencias que hoy se ve en las góndolas.

En la Casa Rosada trabajan en una nueva tanda de iniciativas que serán remitidas al Congreso en las próximas horas. Entre esos textos figura un proyecto para derogar la ley de Etiquetado Frontal de Alimentos, la norma que obliga a las empresas del rubro a incluir octógonos negros en los envases para advertir sobre excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías.
La ley vigente se aplica sobre productos procesados y ultraprocesados y buscó, desde su aprobación, dar información clara y visible al consumidor sobre el perfil nutricional de lo que compra. Para eso se definieron sellos de advertencia que se imprimen en el frente de los paquetes cuando se superan determinados umbrales de nutrientes críticos.
El nuevo proyecto que el Ejecutivo mantiene en carpeta apunta, precisamente, a eliminar esos octógonos negros como herramienta principal de información, al considerar que el esquema actual resulta excesivamente restrictivo para la industria y genera un impacto económico que el sector viene señalando desde la puesta en marcha de la ley.
Debate entre salud pública y presión de la industria
Desde la sanción de la ley, organizaciones del ámbito sanitario y de consumidores destacaron que el etiquetado frontal se transformó en una política clave para advertir sobre productos con altos contenidos de azúcar, sodio y grasas saturadas. Los octógonos se convirtieron en una referencia rápida para familias que buscan opciones más saludables.
En paralelo, cámaras empresarias del sector alimenticio vienen cuestionando los parámetros utilizados y la forma de aplicación de la normativa. Argumentan que la obligación de colocar múltiples sellos en casi toda la línea de productos afecta la competitividad, impone costos adicionales de reformulación y packaging y condiciona las estrategias de marketing.
El Gobierno recoge parte de esos planteos y prepara un texto que, según trascendió, buscaría reducir o directamente eliminar el actual sistema de advertencias. De avanzar, se abriría una discusión intensa en el Congreso entre quienes defienden la ley como herramienta de salud pública y quienes priorizan el impacto económico que denuncian las empresas.
Qué puede cambiar en las góndolas
El esquema de octógonos negros modificó la forma en que se presentan los alimentos en góndolas, con envases recargados de sellos que advierten por exceso de calorías, grasas totales, grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos. Esa visual cambió los hábitos de consumo de un sector de la población que empezó a mirar con más detalle las etiquetas.
Si el proyecto oficial prospera y la ley de Etiquetado Frontal es derogada o fuertemente recortada, las empresas podrían recuperar mayor margen para diseñar sus envases sin las actuales restricciones. El punto de conflicto será qué tipo de información mínima seguirá siendo obligatoria y de qué modo se advertirá al consumidor sobre los productos con perfil nutricional menos saludable.
La discusión legislativa volverá a poner en el centro el equilibrio entre el derecho a la información de quienes consumen y las condiciones de producción y comercialización que reclaman las compañías alimenticias. Mientras tanto, el futuro de los octógonos negros en los supermercados queda atado al debate político que se abrirá en el Congreso en las próximas semanas.




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