El Gobierno decidió dar marcha atrás con el capítulo más controvertido de su reforma de la ley de tierras y lo retiró del temario que se iba a discutir en el Congreso.

La Casa Rosada retiró del debate legislativo el capítulo que habilitaba una mayor venta de tierras a extranjeros. Fue ante la falta de votos propios y el rechazo de aliados clave. La medida buscaba flexibilizar los topes actuales para ciudadanos y empresas del exterior.
El oficialismo evaluó el escenario y, frente a la presión de sus socios parlamentarios, decidió excluir el tema del plan de labor de la próxima sesión. Sin respaldo suficiente, el Gobierno evitó una derrota en el recinto y optó por postergar la discusión.
Presión política y resistencia a la reforma
Los bloques dialoguistas advirtieron que no acompañarían el capítulo más polémico de la ley de tierras, centrado en la extranjerización de tierras rurales y estratégicas. Plantearon reparos sobre el impacto en la soberanía y el control de recursos naturales.
Ante ese escenario, el Gobierno dejó afuera la iniciativa para garantizar la sesión y concentrarse en otros puntos de su agenda económica y productiva. No se descartó retomar más adelante el debate sobre la ley de tierras, pero con nuevos parámetros de negociación.





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