El Gobierno de Santa Fe avanzó con una millonaria compra de cartuchos Taser para reforzar el equipamiento no letal de las fuerzas de seguridad provinciales, en un contexto de uso aún acotado de estas armas electrónicas.

La Provincia confirmó la compra de seis mil cartuchos y elementos de entrenamiento para las pistolas Taser 7 por un monto total de 690.803,66 dólares. Se trata de municiones especiales necesarias para el funcionamiento de estas armas de electrochoque.
El dato abre interrogantes sobre la escala de la inversión, ya que las Taser llevan casi un año de uso en el territorio santafesino y, según los registros oficiales, solo se contabilizaron 31 intervenciones con este equipamiento.
De ese total de actuaciones, 20 ocurrieron en Rosario, donde las fuerzas provinciales despliegan el grueso del arsenal no letal en el marco de los operativos de seguridad urbana. El resto se distribuyó en otras ciudades de la provincia de Santa Fe.
Las autoridades sostienen que las armas Taser forman parte de la estrategia para reducir el uso de armas de fuego en intervenciones policiales y mejorar el control en situaciones de conflicto, detención y traslado de personas.
Sin embargo, el escaso número de intervenciones en casi un año de despliegue vuelve a poner bajo la lupa la relación costo-beneficio de esta nueva compra de cartuchos Taser, en un contexto de recursos limitados y múltiples demandas sobre el presupuesto de seguridad.
Debate sobre el uso de armas no letales
En la provincia persiste el debate sobre el alcance real de las armas electrónicas dentro de la política de seguridad. La nueva compra de cartuchos Taser renueva las discusiones sobre capacitación, controles y transparencia en su utilización cotidiana por parte de las fuerzas provinciales.




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