La secretaria general Karina Milei blindó al entorno de máxima confianza del gobierno y ratificó la exclusión de la presidenta de la cámara alta. El desaire político de Milei hacia Villarruel profundizó los rumores de ruptura institucional.

El arribo del mandatario nacional a la ciudad de Rosario expuso nuevas señales sobre la interna imperante en el Poder Ejecutivo. Durante la ceremonia oficial, Javier Milei exhibió un distanciamiento explícito hacia su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Por el contrario, el jefe de Estado prodigó efusivos abrazos a los ministros de su gabinete que lo esperaban en el Monumento.
La transmisión televisiva controlada por el gobierno omitió registrar cualquier tipo de saludo formal entre las dos máximas autoridades del país. Asimismo, la organización ubicó a la titular del Senado en un sector reservado para funcionarios provinciales, lejos del núcleo presidencial. De esta manera, la vicepresidenta permaneció a varios metros de distancia de la comitiva que acompañaba al líder libertario.
Por consiguiente, la escena evidenció el congelamiento de una relación política que no registra actividades compartidas desde el 1 de marzo. En aquella oportunidad, ambos dirigentes coincidieron durante la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso Nacional. Desde ese momento, el vínculo institucional sufrió un deterioro continuo que apartó a la abogada de la agenda oficial.
En contraposición al desaire, la secretaria general Karina Milei demostró un fuerte apoyo político hacia el vocero Manuel Adorni mediante un afectuoso saludo. Los ministros Luis Caputo, Sandra Pettovello y Federico Sturzenegger presenciaron el evento junto al titular del Banco Central, Santiago Bausili. Por último, la ministra Patricia Bullrich y el canciller Pablo Quirno completaron la delegación que presenció el frío reencuentro de la fórmula gobernante.




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