El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner sobre la mesa una reforma tributaria profunda para Argentina, que incluye más trabajadores alcanzados por el Impuesto a las Ganancias y un fuerte aumento de las obligaciones para los monotributistas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) impulsa una revisión integral del sistema impositivo argentino basada en la eliminación del denominado “gasto tributario”. Con ese concepto apunta a recortar exenciones, beneficios y regímenes especiales que hoy reducen la carga fiscal para determinados sectores.
En la práctica, la propuesta implica ampliar la base imponible: menos excepciones al pago de impuestos y más contribuyentes alcanzados por tributos como el Impuesto a las Ganancias, tanto en el segmento de trabajadores en relación de dependencia como entre profesionales y autónomos.
Al respecto, el organismo internacional sostiene que la estructura actual presenta una gran cantidad de tratamientos diferenciales, escalas reducidas y alícuotas especiales que, según su mirada, generan distorsiones, incentivos a la elusión y menores ingresos para el Estado nacional.
Impacto en Ganancias y Monotributo
Uno de los ejes centrales que el FMI busca modificar es el alcance del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios. El organismo promueve volver a niveles más altos de recaudación por esta vía, lo que se traduce en más trabajadores tributando y en menos deducciones especiales.
En paralelo, también apunta al esquema simplificado para pequeños contribuyentes. La reforma tributaria sugerida incluye una suba marcada de los montos que pagan los monotributistas, junto con una revisión de las categorías y de los beneficios asociados a ese régimen.
El objetivo declarado es reducir los espacios de menor tributación en comparación con el régimen general, de manera de acotar la brecha entre quienes facturan montos similares pero tributan con reglas diferentes.
Eliminar beneficios y regímenes especiales
Cuando el FMI habla de “eliminar el gasto tributario” se refiere a cortar exenciones y tratamientos preferenciales que hoy alcanzan a actividades puntuales, zonas económicas especiales o regímenes sectoriales que pagan alícuotas más bajas que el resto.
Desde la óptica del organismo, ese entramado de beneficios termina concentrando ventajas en grupos acotados y complica la equidad del sistema. Por eso promueve una estructura impositiva con menos parches y más homogénea entre contribuyentes de ingresos similares.
La discusión por la reforma tributaria se cruza así con el debate político y económico local sobre cómo equilibrar las cuentas públicas, sin perder de vista el efecto que un mayor peso de Ganancias y del Monotributo puede tener sobre el poder adquisitivo de los ingresos y la actividad económica.




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