En la constante búsqueda de opciones alimenticias que promuevan la salud y el equilibrio, esta dieta emerge como un paradigma nutricionalmente rico y equilibrado.

Esta dieta tiene su origen en países como Suecia, Finlandia, Dinamarca y Noruega. De ahí su nombre. Está centrada en el mantenimiento de la salud, la prevención de enfermedades y la preservación de la limpieza arterial.
En el núcleo de esta dieta se encuentran pescados frescos, mariscos, granos enteros e integrales. Asimismo, incluye el consumo de vegetales de raíz, semillas y frutos secos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la destaca como una de las más saludables a nivel global, reconociendo sus efectos positivos en la salud.
¿Cuáles son los alimentos que pondera?
Además de los beneficios inherentes de los pescados, hace un especial hincapié en las verduras de temporada. Sobre todo fomenta el consumo de las hortalizas de raíz como papas, batatas, zanahorias y brócoli, las cuales se destacan por su contenido en antioxidantes, vitaminas A y C, y fibra esencial. Aunque menos comunes en nuestra dieta, las legumbres y setas aportan proteínas y fibra saciante.
Las bayas, como arándanos, grosellas, cerezas, frutillas, frambuesas y moras, desempeñan un papel fundamental en esta dieta nórdica. Altas en vitamina C y antioxidantes, estas frutas actúan sobre la inmunidad y la inflamación, regulando la glucemia y mejorando la salud en general.
La dieta nórdica aboga por un consumo diario de pescado fresco, limitando las carnes rojas y evitando productos procesados. Se recomienda carne en cantidades moderadas, lácteos bajos en grasa por su aporte de calcio, y una reducción en la ingesta de sal y azúcar.
La combinación del aporte de omega-3 proveniente del pescado, junto con la fibra de granos enteros y vegetales de raíz, confiere notables beneficios al organismo. La fibra previene enfermedades intestinales, mientras que el omega-3 reduce el riesgo cardiovascular y contribuye a mantener un peso adecuado.
Los ultraprocesados, un peligro en potencia
Pueden ser definidos como productos alimenticios que han sido sometidos a múltiples procesos industriales. Además, contienen aditivos, conservantes y sabores artificiales. A menudo son ricos en calorías vacías, azúcares añadidos y grasas saturadas.
Esta dieta rechaza categóricamente este tipo de alimentos por contener colorantes, jarabe de alta fructosa y glutamato monosódico. Estos componentes tienen efectos adversos en la salud, desde picos de glucosa hasta adicción cerebral, por eso no son recomendados.
Aunque la dieta nórdica fue diseñada para un contexto diferente al argentino, puede servir como un modelo ajustable. Personalizarla, aumentando el consumo de pescado, frutas, verduras ricas en fibras y alimentos naturales, podría ser clave para promover una alimentación saludable y sostenible en el tiempo. Al adoptar sus principios y adaptarlos a nuestras necesidades individuales, podemos dar pasos significativos hacia una vida más saludable y plena.



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