Diego Gauna, cocinero rosarino especialista en carnes asadas al fuego, cocinó para reyes árabes, presidentes argentinos, reconocidos deportistas y empresarios poderosos.
Diego Gauna es un destacado chef y cocinero rosarino, ampliamente reconocido a nivel nacional e internacional por su especialización en la cocina a las brasas y carnes asadas.
Entre sus clientes figuran Mauricio Macri, Alberto Fernández, Los Palmeras, el Chino Maidana y los futbolistas más destacados de la ciudad. Pero su historia tiene otro costado: también puso las manos en el fuego en barrios postergados de Rosario, preparando alimento para cientos de personas en un comedor.
Este miércoles Diego visitó los estudios de Rosario La Ciudad y nos habló de su actividad.

Críticas por cocinar para políticos
“Te matan de todos lados. Cuando le cociné a uno, ven las fotos y te matan de todos lados, pero bueno, soy así. Es mi trabajo y la gente no lo entiende”, sostuvo Gauna ante los comentarios que recibe cada vez que trabaja para alguna personalidad de la política.
Contando acerca de su trabajo de cocinero y “sommelier de carnes”, Rubén afirmó que “el punto de la carne es el que a uno le gusta”, palabra autorizada en un debate habitual. Además, recordó momentos de tensión cuando se vio involucrado en episodios judiciales al ser contratado para trabajar con personas que tenían prontuarios y que él desconocía.
Gauna ganó gran notoriedad al demostrar sus habilidades culinarias en Riad, Arabia Saudita, para diseñar la propuesta gastronómica del exclusivo restaurante “El Lechazo”. Allí fue jefe de cocina y tuvo bajo su mando a cocineros de todas partes del mundo.
“El secreto de un buen asado es la carne, el asador, conocer el punto que le gusta a cada uno. No es lo mismo un Mar del Plata que un bife ancho o un costillar, hay que estar ahí”, explicó Gauna.
Su arraigo con la ciudad
Más allá de los lujos internacionales, mantiene un fuerte arraigo con su ciudad natal. Gauna colabora activamente en un comedor comunitario del barrio Industrial en Rosario, donde se asiste a unas 200 personas, aplicando la misma dedicación culinaria tanto en un palacio como en un barrio popular.




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