Día del Escritor en Argentina: tres obras imperdibles de Leopoldo Lugones

Cada 13 de junio se celebra el Día del Escritor en Argentina, en memoria del nacimiento de Leopoldo Lugones. A continuación, tres obras imperdibles.

Cada 13 de junio se celebra el Día del Escritor en Argentina. Es en recordatorio al nacimiento de Leopoldo Lugones, uno de los grandes pioneros de la literatura nacional. Esta fecha no solo reconoce el oficio de quienes dan vida a historias, ensayos y poemas, sino que también rinde homenaje a él, uno de los autores más influyentes nacidos en el país.

El Día del Escritor fue instaurado en honor al nacimiento de Lugones, nacido en 1874 en la provincia de Córdoba. Fue un hombre inquieto, versátil y comprometido con la palabra, tanto desde la poesía como desde el periodismo y la política cultural.

Además de su obra literaria, Lugones fue clave en la consolidación de la figura del escritor en la vida pública. En 1928 fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), que sigue funcionando hasta el día de hoy. Su objetivo es defender los derechos de autor y promover la producción literaria nacional. Como si fuera poco, también fue parte de la primera Feria Nacional del Libro, realizada ese mismo año en el Teatro Cervantes.

Día del Escritor en Argentina: tres obras imperdibles de Leopoldo Lugones

En el marco del Día del Escritor, vale la pena (re)descubrir a Lugones a través de sus textos. Acá van tres recomendaciones esenciales para acercarse a su obra:

  • Las montañas del oro (1897)

    Un clásico absoluto del modernismo argentino. Este libro de poemas despliega un lenguaje fastuoso, cargado de imágenes simbólicas y referencias culturales. Fue su debut literario y marcó un quiebre en la poesía nacional de fin de siglo.

    • Los crepúsculos del jardín (1905)

    Una obra que mezcla sensibilidad romántica con un tono nostálgico. En estos poemas, el autor experimenta con el ritmo y el color del lenguaje, y empieza a anticipar lo que luego se conocería como vanguardias.

    • Lunario sentimental (1909)

    Aquí se lo ve en una faceta más lúdica y experimental. Con un pie en el simbolismo y otro en la ironía, Lugones se ríe (con estilo) de sus propias solemnidades y le abre la puerta a nuevas formas poéticas. Una rareza encantadora dentro de su producción.

    Un escritor que dejó huella

    Lugones fue más que un poeta: fue un intelectual comprometido con la construcción de una identidad literaria argentina. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1926, dirigió la Biblioteca Nacional de Maestros, y se ganó un lugar central en la historia de nuestras letras.

    Murió en 1938, pero su legado sigue vivo. Cada 13 de junio, su figura nos recuerda que escribir no es solo un arte: también es un acto de construcción cultural, de memoria y de futuro.

    Leer más
    RLC Noticias de Rosario la ciudad

    Comentarios