La combinación de crisis económica y ola de frío vuelve a tensar la red de asistencia en Rosario, donde la demanda de ayuda social creció un 60% y obliga a reforzar los refugios para personas en situación de calle.

En este contexto, el municipio y las organizaciones sociales ajustan la respuesta para atravesar los meses más crudos del invierno, con refugios al límite y nuevos perfiles de personas que se acercan a pedir ayuda.
Refugios al tope y 60 plazas nuevas para julio
El subsecretario de Abordaje, Gabriel Pereyra, confirmó que la demanda de asistencia social en Rosario creció alrededor de un 60% en las últimas semanas, impulsada por el frío intenso y el deterioro de los ingresos.
Con los refugios municipales casi colmados, el funcionario adelantó que en julio se ampliará el refugio de Grandoli, lo que permitirá sumar unas 60 nuevas plazas para personas en situación de calle.
Mientras tanto, el colectivo solidario que recorre la ciudad se prepara para retomar esta noche sus salidas nocturnas, con abrigo caliente, frazadas y viandas para quienes duermen a la intemperie.
Más adultos mayores piden comida
Pereyra también llamó la atención sobre otro fenómeno que viene en aumento: adultos mayores que tienen vivienda, pero se acercan a los dispositivos de asistencia para pedir comida porque no llegan a fin de mes.
Según detallan desde el área social, se trata de jubilados y pensionados que viven solos o con sus familias, y que empiezan a depender de la ayuda alimentaria para sostener gastos básicos como alquileres, servicios y medicamentos.
En este invierno, los equipos municipales y las organizaciones barriales coinciden en que la prioridad es garantizar techo, abrigo y comida, mientras siguen de cerca la evolución de la crisis en los sectores más vulnerables de Rosario.





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