La Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) respaldó públicamente a la Intendencia en medio de la disputa por el uso de inmuebles deteriorados y la habilitación de nuevos proyectos urbanos en la ciudad.

En un documento difundido en las últimas horas, la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) ratificó su acompañamiento a las políticas municipales de Rosario orientadas a recuperar zonas degradadas y promover nuevos desarrollos habitacionales.
La entidad expresó que respalda “toda iniciativa que contribuya a generar viviendas de calidad y a recuperar el valor urbano”, en referencia directa al conflicto que se abrió por la habilitación de un emprendimiento cuestionado por sectores que se oponen a la intervención sobre edificios en mal estado.
Al respecto, remarcaron que la ciudad arrastra un importante número de inmuebles deteriorados, muchos de ellos en desuso, que impactan de manera negativa en la seguridad, la dinámica barrial y la actividad económica.
La polémica por las “ruinas” y el rol del sector privado
La controversia se intensificó luego de que el municipio avanzara con la autorización a un nuevo desarrollo inmobiliario, lo que generó críticas de organizaciones que apuntan a la preservación de construcciones antiguas y cuestionan la demolición de propiedades en estado crítico.
En este marco, la AEV se alineó con la posición oficial al considerar que el aprovechamiento de lotes subutilizados y la puesta en valor de áreas centrales y pericentrales resultan claves para enfrentar el déficit habitacional y ordenar el crecimiento urbano.
Los empresarios de la construcción sostienen que, con controles claros y reglas previsibles, la inversión privada puede acelerar la transformación de edificios abandonados o en ruinas en proyectos que aporten viviendas, comercios y espacios de uso público.
También pusieron el foco en la necesidad de actualizar normativas y criterios de protección patrimonial, para distinguir entre inmuebles que deben ser preservados y otros cuyo deterioro representa un riesgo para quienes circulan o viven en la zona.
Para el sector, el desafío pasa por encontrar un equilibrio entre el cuidado de la historia urbana y la urgencia de responder a la demanda de vivienda, evitando que la falta de definición condene a muchos edificios al abandono permanente.
En ese sentido, remarcan que la coordinación entre el municipio, los desarrolladores y las entidades profesionales resulta central para definir qué hacer con los inmuebles en estado avanzado de deterioro y cómo integrarlos a una estrategia de renovación a mediano y largo plazo.
Mientras continúa la discusión pública en torno a los límites de la construcción en altura, la preservación y el uso de los vacíos urbanos, el apoyo de la AEV busca fortalecer la postura de la Intendencia en una pulseada que pone en juego el perfil urbano de los próximos años.




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