Luna, una gatita curiosa del barrio de Laprida al 1600, desapareció tras salir a explorar y terminó atrapada en el patio de una casa abandonada, hasta que un operativo conjunto logró rescatarla sana y salva.

Su dueña, Florencia, pensó primero que Luna se había perdido en la calle. Al ver que no volvía, pidió ayuda a otros vecinos de la cuadra y comenzó a buscar en los alrededores.
Con el correr de las horas, un maullido que se escuchaba desde el interior de una vivienda en desuso despertó la preocupación. La casa, abandonada y cerrada, tenía un patio al fondo donde la gatita quedó encerrada sin poder salir.
Ante la imposibilidad de ingresar por sus propios medios, Florencia se comunicó con los bomberos y con agentes de la policía santafesina, que se acercaron al lugar y evaluaron la forma más segura de acceder al terreno.
Luego de coordinar el ingreso para no dañar la estructura ni generar riesgos, los rescatistas localizaron a Luna en el patio, asustada pero en buenas condiciones. Tras unos minutos de trabajo lograron sacarla y devolverla a los brazos de su dueña.
El rol de los vecinos y el pedido de colaboración
El rescate de la gatita Luna mostró una vez más la importancia de la colaboración entre vecinos y fuerzas de seguridad. Gracias a los avisos oportunos y a la intervención de bomberos y policía santafesina, la historia tuvo un final feliz.
Ante situaciones similares, las autoridades recomiendan mantener la calma, no forzar ingresos a propiedades cerradas y contactarse con personal especializado para evitar accidentes.





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