La Justicia de Rosario condenó a Joel Andrés Espíndola a cuatro años de prisión por integrar la banda que simulaba ser de la EPE para robar transformadores y extraer su cobre.

Entre noviembre de 2023 y mayo de 2024, al menos siete personas se hicieron pasar por trabajadores de la EPE para llevarse transformadores valuados en miles de dólares. El método era siempre similar: llegaba una hidrogrúa hasta el lugar donde estaba el equipo, alguien mostraba una orden de retiro falsa y se lo llevaban como si se tratara de un trabajo programado. Este martes condenaron al último integrante del grupo, que para la Justicia funcionó como una asociación ilícita dedicada a robar esos aparatos para extraer y vender el cobre.
La condena al último acusado
El sentenciado es Joel Andrés Espíndola, quien recibió cuatro años de prisión efectiva. Se le atribuyó haber participado en tres robos consumados y en un cuarto que quedó en intento. El juez Estanislao Surraco aceptó el planteo del fiscal César Pierantoni por asociación ilícita y robos agravados.
Era el único de la organización que aún no tenía resolución judicial. Los otros seis imputados ya habían sido condenados a través de juicios abreviados. Entre ellos había un empleado de una cooperativa que hacía tareas de mantenimiento para la empresa eléctrica.
El rol dentro de la organización
Según lo acreditado en el juicio, Espíndola tenía una función central en la maniobra. Se presentaba como personal de la EPE, se comunicaba con empresas que alquilaban hidrogrúas, armaba autorizaciones apócrifas y organizaba el traslado de los transformadores. A veces iba él mismo y otras mandaba a cómplices que también se hacían pasar por empleados.
Cómo se llevaban los equipos
Para concretar los hechos utilizaban grúas con capacidad para levantar los transformadores, que estaban colocados a unos tres metros de altura y pesaban alrededor de dos mil kilos. Después de retirarlos, los trasladaban a galpones donde los desarmaban para quedarse con el cobre y luego comercializarlo de manera ilegal.
La estructura de la banda
La investigación describió un grupo con tareas repartidas. Leandro Andrés Romero, medio hermano de Espíndola, fue señalado como el jefe: elegía qué transformadores podían robarse, se encargaba de pagar las grúas y definía a dónde se llevaban los equipos. Su vínculo laboral con una cooperativa que prestaba servicios para la EPE le habría permitido conocer qué aparatos estaban en condiciones de ser sustraídos.




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