La alerta por la sustracción de una fuente radiactiva en Rosario reaviva el recuerdo del accidente con cesio-137 en Goiânia, Brasil. Se trata de uno de los episodios más graves de contaminación radiológica registrados en la región.

En los últimos días, autoridades nacionales emitieron un aviso urgente tras el robo de una fuente radiactiva de calibración en una clínica de la ciudad. El hecho encendió las alarmas y llevó a repasar antecedentes que muestran por qué este tipo de material no puede quedar fuera de control.
Cesio-137 y alerta en Rosario: cómo fue la tragedia de Goiânia
El llamado accidente radiológico de Goiânia ocurrió en Brasil en la década del ’80. Es considerado uno de los casos más graves de exposición a cesio-137 en áreas urbanas. El episodio comenzó cuando un equipo médico abandonado fue desmontado y su cápsula radiactiva terminó circulando sin control entre vecinos.
La sustancia, que emitía un brillo azulado que llamó la atención de la comunidad, provocó contaminación en viviendas, chatarerías y espacios públicos. Hubo víctimas fatales, decenas de personas afectadas y tareas de limpieza que llevaron meses, con demolición de casas y retiro de grandes volúmenes de residuos.
La historia se narra en la serie documental de Netflix Emergencia radiactiva, que reconstruye el rol de las autoridades, el caos inicial y el impacto sanitario y social que dejó el cesio-137 en Goiânia.
Por qué el antecedente preocupa hoy en Rosario
El caso brasileño vuelve a tomar relevancia como ejemplo extremo de lo que puede ocurrir cuando una fuente radiactiva sale del circuito controlado. Por eso, los organismos especializados insisten en que, ante cualquier hallazgo sospechoso, se debe evitar el contacto directo y avisar de inmediato a las autoridades.
En Rosario, el alerta busca precisamente prevenir que un material de uso médico o industrial termine en la vía pública o en el circuito informal de chatarra, donde el riesgo aumenta y las consecuencias pueden ser difíciles de revertir.




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