Central cayó como visitante ante Independiente Rivadavia de Mendoza en una noche en la que casi no generó peligro y mostró serias dificultades para sostener el ritmo del partido.

El Canalla perdió 2-0 frente a Independiente Rivadavia en Mendoza y se volvió sin puntos ni argumentos futbolísticos para rescatar de su actuación. El equipo casi no encontró sociedades en ataque, se mostró impreciso en campo rival y quedó lejos de disputar el dominio del juego. Sintió la ausencia de Ángel Di María, quien no pudo estar por lesión.
La noche fue adversa desde el arranque. Central se vio incómodo, sin la habitual intensidad y con dificultades para sostener la pelota. El local aprovechó esa fragilidad para imponer el ritmo del encuentro, ganar los duelos individuales y capitalizar los errores defensivos auriazules.
En ese contexto, la ausencia de Fideo se sintió con fuerza. Más allá de que el rosarino no haya estado en cancha, su falta dejó al equipo sin una referencia de jerarquía en ofensiva y sin el peso específico que suele generar su sola presencia, tanto en lo anímico como en lo futbolístico.
Un Central desdibujado y sin reacción
A lo largo de los noventa minutos, los dirigidos por Jorge Almirón casi no encontraron caminos claros para inquietar al arquero rival. Le costó progresar por las bandas, no tuvo profundidad con sus laterales y le faltó precisión en los últimos metros para generar situaciones de gol concretas.
De hecho, cuando la lepra mendocina logró abrir el marcador, el Canalla tampoco reaccionó con claridad. El equipo mostró desconcierto, abusó de pelotazos largos y no consiguió cambiar el desarrollo del partido desde el banco de suplentes. Los ingresos ofensivos no alteraron el libreto ni la estructura táctica.
El segundo gol del conjunto mendocino fue un golpe definitivo. Central quedó expuesto en defensa, dejó espacios a espaldas de sus mediocampistas y permitió que el local manejara los tiempos con mayor tranquilidad. La imagen final fue la de un equipo sin respuestas y con mucho por corregir.
La derrota en Mendoza expuso la necesidad de encontrar variantes para cuando figuras como Di María no estén disponibles. Más allá del peso del campeón del mundo, el equipo debe construir una identidad colectiva que no dependa exclusivamente de individualidades para competir en escenarios complejos como el de Mendoza.
Con este resultado, el Canalla suma una noche para el olvido, pero también una oportunidad para revisar funcionamiento, nombres propios y decisiones tácticas. El desafío será transformar este tropiezo en un punto de inflexión y no en el comienzo de una racha negativa.




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