Cayó un empleado que revendía viagra y otros estimulantes

Un empleado de un laboratorio farmacéutico fue detenido tras ser acusado de sustraer grandes cantidades de estimulantes sexuales y revenderlos sin control médico a través de redes y aplicaciones de mensajería.

Cayó un empleado que revendía viagra y otros estimulantes
Cayó un empleado que revendía viagra y otros estimulantes

La investigación judicial se extendió durante casi un año y estuvo a cargo del juez federal Ariel Lijo, quien ordenó seguimientos encubiertos al sospechoso. Según la pesquisa, el trabajador aprovechaba su acceso al depósito del laboratorio para robar comprimidos de sildenafil y tadalafil, entre otros productos destinados a tratar la disfunción eréctil.

Con ese stock ilegal, el acusado habría montado una red de distribución paralela, ofreciendo las pastillas por mensajería instantánea y redes sociales, sin exigencia de receta y con entrega a domicilio. Los investigadores estiman que lograba ganancias considerables al vender cada dosis a un precio inferior al de las farmacias, pero sin ningún tipo de control sanitario.

Fuentes del caso indicaron que el hombre fue interceptado cuando circulaba en un auto de alta gama, donde llevaba cajas cerradas de estimulantes sexuales listas para ser entregadas a distintos compradores. Allí se concretó el operativo que permitió su detención y el secuestro de la mercadería.

Los investigadores remarcaron que el acusado ofrecía sildenafil y tadalafil sin ningún tipo de supervisión médica, algo que está expresamente regulado. Estos medicamentos suelen indicarse para tratar casos específicos y requieren controles por posibles contraindicaciones, sobre todo en personas con problemas cardíacos, hipertensión u otras patologías.

La comercialización clandestina, señalaron, expone a los compradores a reacciones adversas graves, interacciones con otros fármacos y consumos combinados con alcohol u otras sustancias, sin información adecuada. Además, se investiga si parte de los productos eran destinados a suplantar tratamientos legítimos o se utilizaban en fiestas privadas y encuentros organizados por redes.

El circuito de venta se apoyaba principalmente en grupos cerrados y contactos que se renovaban de manera constante para intentar eludir controles. Las comunicaciones eran acordadas por mensajería y, una vez pactada la operación, el sospechoso coordinaba la entrega personal o el retiro en puntos acordados.

Con la detención concretada, la Justicia deberá avanzar ahora con la indagatoria formal del acusado y la imputación por los delitos vinculados al hurto sistemático de medicamentos y su posterior comercialización irregular. No se descarta que surjan nuevas líneas de investigación para determinar si hubo cómplices dentro del laboratorio o intermediarios que colaboraran en la distribución.

Los pesquisas analizan además el material secuestrado en el vehículo, así como teléfonos y dispositivos utilizados para coordinar las ventas. En base a esos contenidos, se intentará reconstruir la red de clientes, la frecuencia de las entregas y el volumen total de productos desviados del circuito formal.

En paralelo, se prevé que autoridades sanitarias aporten informes técnicos sobre los riesgos de consumir estimulantes sexuales sin control profesional, y sobre el impacto que genera la sustracción de estos medicamentos en la trazabilidad del sistema farmacéutico.

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