La falsa alerta por una supuesta crecida del río Salado que se disparó en los celulares en Santa Fe encendió el debate sobre el uso de sistemas automáticos y de inteligencia artificial para informar a la población en situaciones de riesgo.

El episodio ocurrió el jueves, cuando numerosos vecinos de la ciudad de Santa Fe recibieron en sus teléfonos un aviso sobre una presunta crecida del río Salado. El mensaje, que se difundió de forma masiva, generó preocupación y confusión antes de que las autoridades pudieran aclarar la situación.
Ante la circulación de la alerta, el gobierno de la Provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Santa Fe salieron rápidamente a desactivar el pánico. Ambos niveles del Estado remarcaron que no existía una situación de riesgo inminente y pidieron a la ciudadanía seguir únicamente la información que se difunde por canales oficiales.
En ese contexto, el especialista en hidrometeorología Rudi advirtió que “la inteligencia artificial puede tener desinteligencia”, aludiendo a los sistemas automatizados que procesan datos y emiten notificaciones sin un adecuado control humano. Para el experto, cualquier herramienta tecnológica aplicada a la gestión del riesgo hídrico debe contar con validación profesional antes de llegar al público.
El rol de las fuentes oficiales y los sistemas de alerta
La experiencia del Salado volvió a poner sobre la mesa la importancia de los protocolos de alerta temprana y de la coordinación entre organismos técnicos, gobiernos y plataformas digitales. En Santa Fe, los niveles del río son monitoreados de manera permanente por equipos especializados, que combinan mediciones en estaciones hidrométricas con pronósticos meteorológicos.
Los expertos señalan que las herramientas basadas en inteligencia artificial pueden ser útiles para procesar grandes volúmenes de datos y anticipar escenarios posibles. Sin embargo, advierten que no reemplazan la experiencia de los profesionales que conocen el comportamiento del río Salado y las características de su cuenca.
Cuando un aviso se genera de manera automática, sin revisión técnica, crece el riesgo de falsas alarmas o de mensajes imprecisos. Esa situación, además de generar temor innecesario, puede desgastar la confianza de la población en los sistemas de emergencia y dificultar la respuesta ante un evento real.
Cómo reaccionar ante mensajes de alerta en el celular
Tras lo sucedido, Provincia y Municipalidad reiteraron una recomendación clave: frente a un mensaje de alerta sobre crecidas, tormentas severas u otras amenazas, es fundamental comprobar la información en los sitios y redes oficiales de los organismos responsables de la gestión del riesgo.
Verificar la fuente, chequear si el comunicado fue replicado por Defensa Civil, organismos hídricos y autoridades locales, y evitar reenviar capturas o audios sin confirmación son pasos básicos para no amplificar contenidos erróneos. En especial en provincias atravesadas por grandes ríos, como Santa Fe, el flujo de rumores puede generar decisiones apresuradas en los barrios más vulnerables.
Los especialistas insisten en que el desarrollo de nuevos sistemas tecnológicos debe ir acompañado de campañas de educación ciudadana, que expliquen de qué manera funcionan las alertas, cuáles son los parámetros que se toman en cuenta y qué conductas se esperan de la población ante cada nivel de riesgo.
Mientras se revisan los mecanismos que dispararon la falsa alarma, el caso del río Salado deja una lección central: la inteligencia artificial puede ser una aliada, pero sin supervisión humana puede derivar en desinteligencias con impacto directo en la vida cotidiana de las comunidades.




Comentarios