Autoridades hídricas nacionales advirtieron por una crecida significativa pero acotada del río Salado a la altura de la ciudad de Santa Fe, producto de las abundantes lluvias recientes, y pidieron atención a la evolución de los niveles sin caer en alarmas injustificadas.

Desde el Instituto Nacional del Agua (INA), el especialista Juan Borus explicó que las lluvias que se registran en la región provocarán un aumento del caudal del río Salado, con impacto también sobre el arroyo Saladillo y la laguna Setúbal. Sin embargo, remarcó que no se trata de una situación extrema.
El técnico fue categórico al afirmar que “no será una crecida memorable ni remotamente como la de 2003”, cuando la ciudad de Santa Fe sufrió su peor desastre hídrico por el desborde del Salado. La aclaración llega a pocos días del 29 de abril, fecha en la que la capital provincial recuerda aquella inundación que dejó un fuerte trauma colectivo.
La advertencia del INA fue comunicada formalmente a las autoridades de la provincia de Santa Fe, que ya monitorean la evolución del río y los sectores bajos del área metropolitana. El objetivo es anticipar posibles complicaciones en zonas vulnerables y reforzar la vigilancia en puntos críticos.
Impacto de las lluvias y zonas a seguir de cerca
El organismo nacional detalló que las abundantes precipitaciones registradas en la cuenca del Salado derivarán en un incremento de niveles que se sentirá aguas abajo en los próximos días. Este repunte también afectará al Saladillo, curso que atraviesa distintos puntos del territorio santafesino antes de llegar a la laguna Setúbal.
En el caso de la laguna Setúbal, se espera una respuesta gradual a medida que el mayor caudal vaya ingresando desde el sistema del Salado. Si bien el fenómeno es considerado “significativo pero acotado”, recomiendan prestar atención en áreas ribereñas, defensas y zonas de bajos naturales, donde cualquier variación del nivel puede sentirse con más fuerza.
Fuentes hídricas subrayan que, por ahora, los escenarios de riesgo extremo están descartados. No obstante, se aconseja a los gobiernos locales mantener activos los protocolos de vigilancia del sistema de defensas y de desagües urbanos, sobre todo ante la posibilidad de que continúen las lluvias en la región.
Memoria de la inundación y necesidad de prevención
Cada fin de abril, Santa Fe recuerda la inundación del 29 de abril de 2003, cuando el desborde del Salado dejó miles de evacuados y un saldo trágico para la ciudad. Ese antecedente todavía condiciona la percepción social frente a cualquier anuncio de crecida del río.
En ese contexto, la comunicación oficial busca hallar un equilibrio entre la prudencia y la calma: marcar que la situación actual exige seguimiento y prevención, pero sin alimentar comparaciones automáticas con 2003, que responden a un evento hidrológico y de gestión muy distinto.
Mientras continúan los monitoreos del INA y de los equipos provinciales, se insiste en la importancia de seguir los partes oficiales y evitar la circulación de versiones infundadas en redes sociales, que pueden generar temor innecesario en los barrios más afectados históricamente por las inundaciones.




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