El gobierno de Río Negro avanzó con una profunda desregulación del sistema farmacéutico, que modifica las reglas para la apertura y el funcionamiento de farmacias en la provincia y promete reconfigurar la competencia en el sector.

La administración de Alberto Weretilneck dispuso la flexibilización del esquema que regulaba la instalación de nuevas farmacias en Río Negro. La decisión apunta a aggiornar un marco legal que, según el propio gobernador, había quedado desfasado frente a las demandas actuales del sistema de salud y de los usuarios.
Weretilneck sostuvo que la normativa que regía hasta ahora “ya no respondía a las necesidades actuales”. Con ese argumento, el Ejecutivo provincial impulsó cambios que reducen restricciones para el ingreso de nuevos actores y modifican criterios como la densidad poblacional o la distancia mínima entre farmacias.
La desregulación impactará directamente en la competencia dentro del mercado farmacéutico. Con un esquema menos rígido para habilitaciones, se espera un aumento de la cantidad de bocas de expendio, especialmente en zonas donde la presencia de farmacias era limitada o estaba condicionada por el marco anterior.
Más competencia y debate sobre el acceso a medicamentos
El cambio normativo abre interrogantes sobre su efecto en los precios y en la organización del sector. Desde el gobierno provincial plantean que una mayor competencia podría favorecer a los usuarios, mientras que distintos actores del rubro advierten por el riesgo de concentración en manos de grandes cadenas y el posible impacto sobre farmacias de menor escala.
La flexibilización también se vincula con la discusión sobre el acceso a medicamentos en localidades más pequeñas y en áreas alejadas de los grandes centros urbanos. La expectativa oficial es que, con menos barreras de entrada, nuevos proyectos se radiquen en esas zonas y mejoren la cobertura territorial.
La actualización de la normativa farmacéutica de Río Negro se inscribe en un contexto nacional en el que distintas provincias revisan sus marcos regulatorios. El eje común es cómo equilibrar la libre competencia con la necesidad de garantizar un servicio de carácter sanitario, considerado esencial para la población.
A partir de la implementación del nuevo esquema, se esperan definiciones sobre los mecanismos de control y fiscalización, así como sobre los requisitos técnicos y profesionales que deberán cumplir las farmacias que se instalen bajo las reglas flexibilizadas.
En paralelo, el gobierno provincial anticipó que seguirá de cerca la evolución del sector para evaluar si son necesarios ajustes adicionales, en un escenario donde la provisión segura y oportuna de medicamentos continúa siendo un punto central de la política sanitaria.





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