China destrabó un nuevo desembolso millonario que permitirá volver a poner en marcha la construcción de la represa Jorge Cepernic, una de las obras energéticas clave en Santa Cruz que llevaba meses paralizada.
Imagen: Ámbito
El gobierno de la provincia de Santa Cruz recibió un giro de u$s136 millones por parte de la empresa china Gezhouba, a través del Ministerio de Economía de la Nación, para reactivar las obras de la represa hidroeléctrica Jorge Cepernic. El proyecto, integrante del complejo hidroeléctrico del río Santa Cruz, se encontraba virtualmente congelado y con un avance apenas superior al 40%.
La inyección de fondos permite retomar tareas clave de infraestructura, reordenar los equipos técnicos y reactivar contratos que estaban en revisión. Según fuentes del sector energético, la obra forma parte de los proyectos estratégicos de generación limpia con los que Argentina busca reducir su dependencia de combustibles fósiles e importar menos energía en los picos de demanda.
Una obra estratégica para la matriz energética
La represa Jorge Cepernic integra, junto con la represa Néstor Kirchner, el complejo hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz, uno de los proyectos de mayor envergadura de las últimas décadas. Su objetivo es sumar cientos de megavatios al sistema interconectado nacional, mejorar la oferta de energía y estabilizar el abastecimiento en el sur del país.
El financiamiento chino, canalizado por Gezhouba y bancos de ese país, ha sido central para sostener la obra. Sin embargo, el proyecto atravesó sucesivas renegociaciones de contratos, revisiones de impacto ambiental y demoras administrativas que terminaron frenando el cronograma original.
Con el nuevo desembolso, el objetivo es retomar trabajos de hormigonado, montaje de estructuras y adecuación de accesos, además de la continuidad de los frentes de obra vinculados a la futura línea de transmisión que conectará la represa con el sistema eléctrico nacional.
Impacto económico y empleo en Santa Cruz
La reactivación de Jorge Cepernic también tiene un fuerte impacto en la economía regional. En los momentos de mayor actividad, el complejo hidroeléctrico llegó a emplear de forma directa a miles de trabajadores, además de generar movimiento en rubros como transporte, alojamiento y servicios en las localidades cercanas.
Desde el sector de la construcción destacan que retomar el ritmo de obra permite preservar puestos de trabajo especializados y sostener la cadena de proveedores locales. En un contexto de ajuste fiscal y caída de la obra pública en gran parte del país, cada giro de financiamiento externo se vuelve clave para evitar cierres de empresas y despidos.
Fuentes oficiales señalan que, si se mantienen los pagos comprometidos y no surgen nuevas trabas, el avance de obra podría acelerarse en los próximos meses. No obstante, advierten que el desafío será cumplir los plazos de ejecución sin desatender los controles ambientales y técnicos que exige una infraestructura de este tamaño.
China, un socio clave para la infraestructura argentina
El desembolso para la represa Cepernic se suma a otros proyectos de infraestructura financiados por China en Argentina, que incluyen obras energéticas, ferroviarias y viales. Estas iniciativas forman parte de una estrategia de cooperación económica que, al mismo tiempo, reabre el debate sobre el nivel de dependencia externa y las condiciones de los acuerdos.
Aunque los defensores del proyecto remarcan que se trata de energía renovable y de largo plazo, organizaciones ambientales mantienen sus reparos por el impacto sobre el río Santa Cruz y su ecosistema. El gobierno provincial sostiene que se cumplieron las exigencias judiciales y los estudios correspondientes, y apuesta a que la obra se convierta en un motor de desarrollo para la Patagonia austral.
Con el nuevo giro de u$s136 millones, el proyecto sale del congelamiento y vuelve a instalarse como una pieza central en la discusión sobre cómo financiar y planificar la infraestructura energética que Argentina necesita para los próximos años.




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