Empresarios fabriles volvieron a encender las alarmas por el abastecimiento de gas de cara a los meses más fríos y reclaman mayor previsibilidad para sostener la producción sin sobresaltos.

La Unión Industrial Argentina (UIA) puso sobre la mesa su preocupación por el abastecimiento de gas durante el invierno y advirtió por el impacto que podría tener en la actividad fabril. El sector mira con atención el costo del Gas Natural Licuado (GNL) que deberá importarse para cubrir los picos de demanda.
Según la entidad, en un contexto de caída de la producción y capacidad instalada ociosa, cualquier incremento brusco en el precio del gas o eventuales restricciones en el suministro se trasladarían de lleno a los costos industriales. Para muchas plantas, el gas es un insumo clave tanto para procesos térmicos como para generación de energía.
Preocupación por el costo del GNL y la competitividad
La UIA alertó que el precio internacional del GNL y la forma en que se traslade a las tarifas locales pueden condicionar la competitividad de las empresas. Señaló que, si los contratos se cierran a valores altos y sin esquemas previsibles, será difícil planificar turnos de producción, inversiones y empleo.
En ese marco, el sector industrial reclama reglas claras y anticipación en la definición de volúmenes disponibles, cronograma de compras y estructura tarifaria. La preocupación no solo pasa por posibles cortes, sino por la volatilidad de los costos que pagan las fábricas en relación con otros países competidores.
Actividad industrial y necesidad de previsibilidad
El análisis de la UIA también incluyó una radiografía de la evolución reciente de la actividad industrial. Con varios sectores todavía por debajo de los niveles previos a las últimas crisis, los empresarios remarcan que un cuadro de incertidumbre energética podría profundizar la desaceleración.
La entidad subrayó que la previsibilidad en el suministro de gas es central para sostener líneas de producción continuas, evitar paradas de planta y resguardar puestos de trabajo. En particular, industrias intensivas en energía como siderurgia, química, petroquímica, alimentos o cemento requieren certezas a varios meses vista.
En ese sentido, la UIA insistió en la importancia de coordinar con anticipación entre el Estado, las empresas energéticas y los grandes usuarios industriales. El objetivo es garantizar que, aun en los picos de consumo invernal, no se repitan episodios de restricciones sorpresivas que afecten la producción.
Mientras se afinan las proyecciones de demanda y el esquema de importación de GNL, los industriales mantienen la mirada puesta en cómo se resolverá el equilibrio entre precio, disponibilidad y competitividad, en un escenario donde cada punto de costo adicional puede definir la continuidad de muchas empresas.




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