Un nuevo informe de la Universidad de Buenos Aires encendió una luz de alarma sobre el nivel de endeudamiento de los hogares argentinos, que ya supera los registros observados durante la pandemia de Covid-19.

Morosidad por encima de la era Covid
El estudio del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA advierte que la morosidad de las familias en el sistema financiero ya se ubica por encima de los niveles registrados durante la pandemia. El diagnóstico se apoya en el seguimiento de distintos indicadores de crédito y en la evolución del uso de instrumentos para el financiamiento del consumo.
Según el relevamiento, desde el inicio de la gestión de Javier Milei el crédito al consumo mostró un incremento del 57%. Este salto refleja, por un lado, el impacto de la inflación y, por otro, la creciente necesidad de los hogares de recurrir al financiamiento para sostener gastos cotidianos.
Tarjetas para cubrir gastos básicos
El informe del Centro RA también detecta un fuerte avance en el uso de tarjetas de crédito para afrontar compras básicas. Cada vez más familias utilizan el plástico para pagar alimentos, servicios y otros consumos esenciales que antes se solventaban al contado.
Este comportamiento implica que una porción creciente del presupuesto mensual queda atada a deudas que se acumulan con altos costos financieros. La combinación de cuotas, refinanciaciones y saldos impagos eleva el riesgo de atrasos en los pagos y alimenta la dinámica de morosidad que advierte la UBA.
El trabajo académico remarca que la expansión del crédito no se explica por una mejora en los ingresos reales ni por una mayor capacidad de consumo, sino por la necesidad de los hogares de compensar la pérdida de poder adquisitivo. En ese contexto, el endeudamiento deja de ser una herramienta para adelantar compras y pasa a ser un mecanismo de subsistencia.
Si bien el documento no se limita a una región específica, las conclusiones permiten trazar un panorama de creciente fragilidad financiera para las familias, con un uso intensivo del crédito de corto plazo y un nivel de mora que ya supera al observado en uno de los momentos económicos más críticos de los últimos años.




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