Un proyecto busca reglamentar los cercos eléctricos para uso privado en Rosario, una propuesta que había sido presentada por Carlos Cardozo.

En el Concejo Municipal, muchos de los ahora exconcejales presentaron varios expedientes para que la actual composición parlamentaria los analice. Uno de ellos busca reglamentar los cercos eléctricos para uso privado en todo el ámbito de Rosario. Había sido presentado en tiempo y forma por el exedil Carlos Cardozo.
Antes de que finalice su cargo en el Palacio Vasallo, el macrista propuso nuevamente crear el marco jurídico necesario para la instalación de “cercos eléctricos o barreras de disuasión” ante la inseguridad. Cabe recordar que su primer proyecto al respecto fue presentado en 2021, pero no cosechó los votos suficientes.
Lo que pretende es llenar un vacío legal sobre la utilización de los cercos eléctricos en el tejido urbano en Rosario. Debido a eso, se establecen “requisitos necesarios” para su instalación, operación, reparación, mantenimiento y remoción. Deben cumplirse “los más altos estándares de seguridad, a fin de prevenir daños y accidentes”, explica el expediente. Para que eso se cumpla, el Ejecutivo deberá certificar los equipos y los procedimientos para su instalación y mantenimiento.
Un proyecto busca reglamentar los cercos eléctricos para uso privado
Los cercos eléctricos consisten en un alambrado o hilos metálicos conectados a una batería de doce voltios que emite una descarga eléctrica a toda persona que lo toque. También pueden estar conectados a un sistema de alarmas.
Según argumentó el exconcejal, la sociedad los ha implementado como medida de seguridad para proteger su integridad física, la de sus familias y sus bienes. “Estos sistemas de defensa son muy variados. Tienen como finalidad brindar protección a la propiedad mediante un cerco o una barrera con elementos eléctricos que dan aviso o repelen a intrusos”, explicó.
Sobre el vacío legal en el tema, destacó que “todo aquello que no está prohibido está permitido”. Y agregó: “El derecho a colocar estos cercos en el perímetro de un inmueble sobre el que se tiene un justo título es indiscutido”. Sin embargo, consideró que la instalación debe cumplimentar normas nacionales e internacionales que garanticen la seguridad de quienes entren en contacto. “Los cercos no son peligrosos para la vida de personas o animales”, aseguró.
Incluso se esgrimió que desde el punto de vista del derecho civil, la colocación de estos sistemas está amparada bajo el derecho de proteger la posesión mediante el uso de una fuerza suficiente, en los casos en los que el auxilio de la Justicia llegara tarde.
Sobre la presentación en el Concejo Municipal
En el cierre de la descripción, el expediente reingresado en el Concejo menciona que “legalmente” pueden encuadrarse bajo la figura de “defensa posesoria” que presenta el Código Civil y Comercial o bajo la “legítima defensa” del Código Penal.
El ahora exedil insistió con que las defensas “no son peligrosas”, siempre y cuando son fabricadas e instaladas por expertos. “Se encuentran en el mercado hace más de treinta años y sólo pueden ser puestas a la venta cuando cumplen con determinados estándares de calidad y seguridad”, remarcó.
En lo que respecta a lo técnico, se describió que por los hilos metálicos circulan pulsos eléctricos intermitentes. Debido a sus características de voltaje y frecuencia eviten que cualquier persona quede “pegada” al cerco.




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