El Gobierno organiza sesiones extraordinarias mientras busca sostener apoyo político y enfrentar la resistencia sindical a la reforma laboral.

El oficialismo ajusta su estrategia parlamentaria mientras prepara un diciembre cargado de decisiones políticas. El Gobierno avanza con sus proyectos impositivos, fiscales y laborales, además del Presupuesto 2026, y prevé formalizar el llamado a sesiones extraordinarias este viernes.
Aún analiza si iniciará ese período el 10 o el 11 de diciembre, aunque busca aprovechar el clima político que rodea los dos años de gestión. Milei conversó en Olivos con Santiago Caputo y revisó los temas que llegarán al Congreso, pues considera que esta etapa exige una mayor coordinación interna.
Los equipos técnicos cerraron la versión final de la reforma laboral y esperan ingresar el texto sin fisuras en el bloque oficialista. El Gobierno intenta mantener cohesión porque las centrales obreras expresan un rechazo firme que podría tensar el debate parlamentario.
Sin embargo, el oficialismo cree que su primera minoría le permite impulsar la discusión con ritmo sostenido. También entiende que el escenario social le otorga cierto margen, aunque nadie descarta negociaciones intensas durante el debate.
La CGT, con la voz de Gerardo Martínez, cuestiona el proyecto porque interpreta que reduce derechos históricos y afecta garantías esenciales. El Gobierno defiende la iniciativa y aclara que no modificará los puntos centrales, incluso si el Consejo de Mayo plantea objeciones.
Para la administración, la modernización laboral implica un cambio estructural necesario para dinamizar la economía. Los empresarios apoyan la propuesta porque la consideran una oportunidad para reducir costos y agilizar procesos.
La reforma incorpora transformaciones en licencias, vacaciones, jornadas, convenios y contratación, y se convierte en el eje del verano legislativo, donde confluyen expectativas diversas y tensiones crecientes.




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