Siempre presente: a siete años del asesinato de Juan Cruz Ibañez

Juan Cruz Ibañez era oriundo de Murphy y tenía 23 años cuando fue asesinado por un menor en su departamento del macrocentro de Rosario

Siempre presente: a siete años del asesinato de Juan Cruz Ibañez – (Foto: Karen Fraysse)

Juan Cruz Ibañez era oriundo de Murphy, Santa Fe y tenía 23 años cuando fue asesinado por un menor en su departamento del macrocentro de Rosario. Todo sucedió cuando un menor de 17 años trepó al balcón del primer piso de Zeballos al 2100 en la madrugada del viernes 29 de junio de 2018. Luego abrió la ventana y atacó al joven mientras dormía y lo apuñaló 26 veces. 

El atacante, identificado después como Lucas Ezequiel Ojeda, tenía antecedentes por robos desde sus 14 años. También por portación ilegal de arma y tenía en su poder numerosas entradas a comisarías. Según el médico del caso, Juan Cruz murió cerca de las dos de la mañana y el homicida se retiró del lugar cerca de las 6. ¿Qué pasó en ese lapso de horas? El relato de lo sucedido es espantoso. 

Tras el homicidio, Ojeda se duchó y se vistió con ropa de la víctima. También se apropió de diversos bienes, entre ellos dos computadoras, un teléfono celular, una TV Led, dos guitarras y lo poco que había de dinero. Luego salió del edificio forjando la puerta de entrada e intentó llevarse el auto de la víctima, pero lo chocó. Es por eso que escapó en un taxi que lo llevó hasta la zona de La Siberia. 

Durante la mañana del viernes, el chofer de taxi se enteró de la noticia del crimen y decidió acudir a una comisaría para relatar lo sucedido. En la denuncia, brindó la dirección a la que había acudido con el delincuente, quien se había escapado corriendo sin pagarle el viaje. Y fue así que la policía logró dar con el domicilio del atacante. Durante el allanamiento en el lugar, se encontraron algunas prendas de ropa de Juan Cruz. Y también algunos de los objetos robados. Finalmente el joven fue detenido cuando ya se encontraba arriba de un micro con destino a la provincia de Chaco a punto de abandonar Santa Fe.

En reacción a lo sucedido y como desde el primer día, a pesar del dolor, la familia y la sociedad de Murphy pidieron públicamente la cadena perpetua, movilizándose en su ciudad y también por Rosario y Venado Tuerto. Pero el tiempo pasaba y no había novedades. Finalmente llegó la sentencia. 

En marzo de 2022 la jueza María Dolores Aguirre Guarrochena condenó a 17 años de prisión a Lucas Ojeda. El caso fue caratulado como “homicidio criminis causa” por robo cometido cuando el criminal era menor. Además del crimen fue condenado por seis hechos de robo o intentos de robo, sobre todo de motos. Por su parte, la jueza solicitó al Servicio Penitenciario que le retirara la categoría de alto perfil y que el joven comenzara a cursar desde 5º grado la escuela primaria. También redactó dos cartas, una para el condenado y otra para la familia de la víctima. Pero en en el fallo, la Jueza de Menores no incluyó agravantes como alevosía o ensañamiento. A pesar de las 26 puñaladas recibidas por Juan Cruz. 

A mediados de 2022, a casi cuatro años del asesinato de Juan Cruz Ibañez, el fiscal Guillermo Corbella y la querella solicitaron elevar la pena a 30 años. Entendían que la condena de 17 años inicial era insuficiente. Finalmente el tribunal de la Cámara Penal aumentó de 17 a 23 años la pena de prisión dictada. Los camaristas revisaron la sentencia e hicieron lugar al pedido de la Fiscalía al entender que el hecho fue “de extrema gravedad”. El fallo fue dictado por los jueces Alfredo Ivaldi Artacho y Carolina Hernández, en tanto que el tercer integrante del tribunal, Guillermo Llaudet, se abstuvo de votar. 

Cabe destacar que el delito cometido por Ojeda prevé prisión perpetua cuando es cometido por adultos, pero es inconstitucional aplicar esa pena a menores. Hoy, siete años después del trágico episodio, el reclamo por justicia sigue vigente. La condena de 23 años se mantiene firme y el condenado, Lucas Ojeda, cumple su pena en la cárcel de Piñero, bajo prisión preventiva desde que alcanzó la mayoría de edad. 

La familia Ibañez ha sido sacudida de una forma brusca e inimaginable para quienes no atravesaron el dolor. Pero a lo largo del tiempo pusieron el cuerpo a la causa, movilizaron al pueblo, se plantaron ante jueces, fiscales y ministros. Hasta llegaron a reunirse con el entonces presidente Macri. 

A pesar del dolor, unidos como familia y abrazados a la comunidad, han encontrado formas de transformar su duelo en esperanza. A lo largo del tiempo han ido sembrando árboles en homenaje a la corta pero inolvidable vida de Juan Cruz. Y a cada paso han ido construyendo memoria y exigiendo justicia. Justicia por Juan. 

A siete años del asesinato de Juan Cruz, el dolor se ha convertido en esperanza y la vida continuó su curso… pero aún hay preguntas sin respuestas. ¿Han cambiado nuestras leyes y prácticas sobre menores infractores? ¿Podemos aprender de esta tragedia para impulsar una justicia compasiva pero firme, que proteja a las víctimas?

Desde un principio, tanto su familia como allegados supieron y pelearon para que la lamentable muerte de Juan Cruz no sea en vano. Es por eso que su memoria y legado como estudiante brillante, amigo entrañable y pibe bueno, merecen convertirse en motor para una comunidad que reivindique la seguridad, la justicia y el amor.

Este artículo busca honrar la memoria de Juan Cruz, visibilizar el dolor de quienes lo amaron y convertir su legado en un llamado colectivo a construir una sociedad más segura y humana. Así como lo hacía él con sus palabras en algunas de sus publicaciones de redes sociales.

“La violencia que hay hoy en Argentina no la vamos a frenar con más policías, ni más armas, ni rayos láser, ni miras telescópicas. Solo la frenamos con AMOR, AMISTAD, COMPASIÓN Y FAMILIA”.

Como te dije siempre, “brillas desde arriba, entre tanta gente de acá abajo”
Abrazo al cielo Juani, Karen Fraysse

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