Viajó a Rosario por una entrevista de trabajo, sufrió acoso en un departamento y le negaron la denuncia en la comisaría

Erika vive en Santa Teresa y se hizo viral luego de compartir en sus redes una preocupante situación que vivió tras una falsa entrevista de trabajo. En diálogo con Rosario La Ciudad contó que sufrió acoso y en la comisaría le negaron la denuncia.

Una joven oriunda de la localidad santafesina de Santa Teresa vivió momentos de angustia y desesperación en Rosario al ser víctima de un intento de abuso durante una falsa entrevista laboral.

Tras lograr escapar del lugar, se enfrentó al desamparo institucional cuando las autoridades policiales se negaron a tomarle la denuncia. Ante la inacción, decidió visibilizar su caso a través de las redes sociales, donde su testimonio se volvió viral y movilizó la asistencia del municipio.

Erika, quien se encuentra actualmente desempleada, se postuló para una búsqueda laboral que vio a través de la red social Facebook.. La oferta de secretaria, con un pago de 20.000 pesos por hora, despertó su ilusión de obtener un ingreso estable.

Una falsa oferta laboral

Tras enviar su currículum, recibió un mensaje por WhatsApp que la citaba a una entrevista en un edificio del centro rosarino, sobre la calle Mitre al 300.

Al arribar al lugar, fue recibida por un hombre de aproximadamente 70 años que la hizo subir al piso 16. Al ingresar al inmueble —que no era una oficina sino un departamento particular—, el hombre cerró la puerta con llave. Tras tomarle los datos personales, le propuso mostrarle el espacio donde trabajaría y la llevó hacia su dormitorio, donde sorpresivamente se abalanzó sobre ella, la abrazó e intentó besarla a la fuerza.

Pese a sus reiterados pedidos para que la soltara, el agresor solo decidió liberarla cuando Erika mintió asegurando que su hermano la esperaba abajo en la puerta del edificio. Antes de permitirle salir, el sujeto le puso dinero en la mano exigiéndole que regresara periódicamente a visitarlo.

Sin embargo, el calvario no terminó al salir a la calle. Erika recorrió la ciudad durante horas junto a la policía para intentar asentar la denuncia. Al dirigirse a la Comisaría de la Mujer, el personal policial se negó a tomarle la exposición argumentando que “como no hubo un abuso consumado ni marcas físicas o lesiones visibles, no había delito”.

Indignada por la falta de respuestas, regresó a su pueblo y contó lo sucedido en TikTok para alertar a otras mujeres.

La difusión del video no solo provocó el mensaje de vecinos del mismo edificio —quienes confirmaron el ingreso habitual de mujeres jóvenes al departamento—, sino que motivó la intervención del área de asistencia de la Municipalidad de Rosario. A través del equipo del Teléfono Verde, la joven recibió apoyo psicológico y el asesoramiento legal necesario para radicar la denuncia de forma online. A partir de su experiencia, la víctima instó a no asistir jamás en soledad a convocatorias laborales informales y mantenerse alertas ante ofertas engañosas.

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