Las ventas de los pequeños y medianos comercios volvieron a mostrar un retroceso en abril, en un contexto en el que el consumo sigue condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y mayores costos para las empresas.

Caída interanual y consumo golpeado
De acuerdo a los datos relevados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el comercio pyme registró en abril una caída interanual del 3,2%. El retroceso alcanzó a seis de los siete rubros analizados por la entidad, lo que confirma que la debilidad del consumo se mantiene extendida en buena parte del sector minorista.
Con esta baja, las ventas minoristas de las pymes acumulan en lo que va de 2026 una contracción de 3,5%. Los empresarios consultados señalan que, pese a algunos intentos de reactivación a través de promociones y descuentos, la demanda no logra repuntar de manera sostenida.
Entre los factores que explican esta dinámica, se repite un diagnóstico: pérdida de poder adquisitivo de los salarios, aumento de costos operativos y un consumidor más cauto, que prioriza gastos esenciales y posterga compras consideradas no urgentes.
Ventas online muestran una mejora parcial
En contraste con el panorama general, CAME detectó una mejora en las ventas online de los comercios pymes. La mayor búsqueda de precios y la comodidad de la compra a distancia impulsan este canal, que gana terreno sobre la modalidad tradicional de mostrador.
Sin embargo, esa recuperación parcial en el comercio electrónico no alcanza para compensar la retracción en los locales físicos. Muchos negocios combinan estrategias, como envíos a domicilio, programas de fidelización y ofertas exclusivas por internet, pero chocan con el límite que impone un ingreso real deteriorado en amplios sectores de la población.
En este contexto, los pequeños y medianos comerciantes advierten que la situación es especialmente delicada para los rubros que dependen del consumo discrecional, donde la clientela reduce cantidades, cambia de marcas o directamente posterga sus compras.
Cautela de los hogares y presión de costos
La cautela de los hogares se traduce en un seguimiento más detallado de precios, comparación entre canales y preferencia por promociones agresivas. El ticket promedio se achica y el pago en cuotas pierde peso frente al abono en efectivo o con débito, para evitar intereses.
Al mismo tiempo, los comercios afrontan aumentos en alquileres, tarifas y logística, además de mayores costos financieros. Muchos locales señalan que el margen para absorber subas sin trasladarlas a precios está prácticamente agotado, lo que complica sostener ventas en un mercado enfriado.
De cara a los próximos meses, el sector pyme mira con atención la evolución del poder de compra de los salarios y la inflación. Una eventual mejora del ingreso disponible y una baja sostenida de los costos operativos aparecen como condiciones clave para revertir la tendencia negativa y evitar nuevos cierres de comercios.





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