Johanna Muñoz se propuso un objetivo conmovedor: construir ella misma una habitación como regalo a su hija que cumple 15 años el próximo mes. A través de las redes sociales se volvió viral mostrando el proceso de construcción y en diálogo con Rosario La Ciudad contó como lo vive.
Hay regalos que marcan un antes y un después, no por su valor material, sino por el inmenso amor y sacrificio que conllevan. Este es el caso de Johanna Muñoz, una madre que se cargó al hombro un desafío monumental: levantar con sus propias manos el segundo piso de su casa para regalarle a su única hija, Brisa, su propia habitación para cuando cumpla los 15 años.
La historia de Johanna comenzó a circular con fuerza en las redes sociales, donde comparte el día a día de la obra. Con una frescura y cercanía que rápidamente atraparon a miles de usuarios, muestra desde cómo preparar la mezcla hasta la técnica perfecta para revocar una pared. Sin embargo, detrás de los videos virales, hay una carrera contrarreloj y una fuerte convicción.
Aprender el oficio y vencer los obstáculos
El vínculo de Johanna con la construcción viene desde la infancia. Según relató, desde los 7 años trabajó como ayudante de albañilería junto a su padre. Esa base le dio las herramientas iniciales, pero fue la necesidad y la falta de presupuesto lo que la impulsó a dar el gran salto.
En un principio, el proyecto del segundo piso comenzó con albañiles contratados. Sin embargo, tras pagar la mitad de la estructura, Johanna se topó con constantes excusas y demoras. “El albañil siempre tenía un pero. Y como soy una persona bastante intensa con estas cosas y tengo un plazo, decidí dejar de renegar con terceros y empezar a hacerlo yo misma”, explicó.
El trabajo físico es duro, especialmente al tener que subir materiales pesados como arena, cemento y agua a la planta alta. A pesar del desgaste, en tan solo un mes logró revocar las paredes y hacer la carpeta del piso. Ahora, el objetivo está puesto en la colocación de cerámicos, el cielo raso y la pintura, antes de la fecha límite: el próximo 9 de agosto.
Un espacio propio y un legado de independencia
Más allá del obsequio inmediato, el proyecto de Johanna tiene una mirada a largo plazo basada en el futuro de su hija. Su deseo es que Brisa tenga un lugar propio dentro del hogar familiar que le garantice tranquilidad y autonomía el día de mañana.
Aunque Johanna prefiere hacer todo el trabajo pesado sola para no cargar a su hija con las exigencias que ella misma vivió de chica, está convencida de que el verdadero aprendizaje está en el ejemplo: demostrarle que, cuando se quiere lograr algo, solo hace falta ponerse “manos a la obra”.
Inspirar a otras comunidades
La repercusión de sus videos abrió una faceta inesperada para Johanna, quien ahora recibe consultas diarias de muchas mujeres interesadas en aprender a amurar caños o preparar mezclas. Lejos de querer lucrar con esto, sostiene firmemente su deseo de ayudar de forma gratuita, entendiendo la difícil situación económica actual.
Para ella, la albañilería se convirtió además en una forma de canalizar emociones y despejar la mente. Con la satisfacción de ver el fruto de su esfuerzo al final de cada jornada, Johanna sueña con la posibilidad de dictar talleres en el futuro para enseñar el oficio a otras mujeres de su comunidad.
Mientras tanto, cada cucharada de mezcla en el segundo piso es un paso más hacia el 9 de agosto, el día en que su hija no solo recibirá una habitación nueva, sino una de las mayores demostraciones de amor y determinación que una madre puede entregar.

Licenciada en Comunicación Social. Universidad Nacional de La Rioja (2016). Especializada en Periodismo y Comunicación Digital ETER (Escuela de Comunicación). Contacto: gisellefloresrosario@gmail.com | Instagram: @giselleflores06.




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