Las importaciones de autopartes registraron una caída de 16,5% interanual en el primer trimestre, en línea con una menor producción de vehículos en las terminales radicadas en Argentina y en un contexto de intercambio bilateral con Brasil marcado por fuertes bajas.

Fuerte retroceso del comercio de autopartes
De acuerdo a un relevamiento del sector, el flujo de autopartes importadas se retrajo con fuerza durante los primeros tres meses del año, reflejando la parálisis parcial de la industria automotriz local y el ajuste en la producción de varias terminales. La merma impacta tanto en el abastecimiento de piezas para vehículos nuevos como en la cadena de reposición.
El intercambio con Brasil, principal socio comercial de Argentina y actor clave para el rubro, también mostró bajas significativas en importaciones y exportaciones. La menor demanda de ambos lados de la frontera afectó el volumen de autopartes que habitualmente se mueve bajo el esquema del Mercosur.
La Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) advirtió que la combinación de caída de actividad y apertura comercial expone con mayor fuerza las debilidades estructurales de competitividad de la industria nacional de partes y piezas para autos.
AFAC pide mejoras de competitividad ante la apertura
Desde AFAC remarcaron que la baja en las importaciones no responde a un proceso de sustitución por producción local, sino a una contracción general del mercado automotor. Las terminales redujeron turnos, reprogramaron lanzamientos y ajustaron el nivel de compras de insumos en función de la menor demanda interna y externa.
En ese contexto, la entidad empresaria insistió en la necesidad de avanzar en políticas que reduzcan costos logísticos, financieros y tributarios, factores que hoy encarecen la fabricación local frente a proveedores de otros países. También reclamó previsibilidad cambiaria y reglas claras para planificar inversiones a mediano plazo.
El sector de autopartes es uno de los principales generadores de empleo industrial y mantiene estrechos vínculos con las economías regionales, ya que muchos proveedores se reparten en distintos polos productivos del país. Por eso, la caída del comercio con Brasil y la menor producción de vehículos se sienten en toda la cadena automotriz.
Empresarios del rubro advierten que, si la apertura comercial avanza sin un esquema de transición y sin herramientas para ganar productividad, se corre el riesgo de una mayor dependencia de piezas importadas y un debilitamiento de la base industrial local. El desafío, remarcan, es compatibilizar la integración internacional con el desarrollo de proveedores nacionales.
En paralelo, el desempeño de Brasil seguirá siendo determinante. Un repunte de la producción automotriz brasileña podría reactivar tanto las ventas de vehículos argentinos al vecino país como el flujo de autopartes en ambas direcciones, aunque las empresas locales insisten en que, sin mejoras de competitividad, la recuperación podría encontrarlas en desventaja.





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