En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el médico psiquiatra, escritor y concejal de Rosario, Lucas Raspall, visitó los estudios de Rosario La Ciudad en Vivo para abordar los desafíos contemporáneos del bienestar emocional. Durante la entrevista, el especialista puso el foco en dos fenómenos emergentes de la cultura digital: la delegación del pensamiento en la inteligencia artificial y la mercantilización del bienestar en las plataformas digitales.
Uno de los ejes principales vertidos durante la conversación giró en torno al uso de herramientas tecnológicas avanzadas entre los jóvenes. Raspall advirtió sobre el concepto científico de “pereza cognitiva”, un proceso derivado del uso irrestricto de la inteligencia artificial.
Según explicó el profesional, la tendencia creciente de los adolescentes a recurrir a algoritmos no solo para resolver tareas académicas o creativas, sino también como canal de apoyo emocional, está afectando de manera directa su capacidad reflexiva y la construcción del pensamiento crítico.
Delegar estos procesos en la tecnología, señaló, disminuye la práctica de la introspección y el desarrollo de herramientas propias para afrontar problemas cotidianos.
La mercantilización de la salud mental en las redes sociales
Otro de los puntos críticos señalados por el psiquiatra fue el abordaje de la salud mental en los entornos digitales. Raspall cuestionó la trivialización del bienestar psicológico en las redes, donde proliferan los “mandatos de positividad” y las rutinas de “hábitos obligatorios”.
El especialista advirtió que la imposición de una felicidad continua termina por patologizar o etiquetar negativamente emociones naturales. La exigencia constante de mantener un estado anímico óptimo genera una presión desmedida que muchas veces invalida las respuestas emocionales esperables ante situaciones adversas.
Aceptar las emociones para construir bienestar
Frente a este escenario, Raspall propuso resignificar la salud mental lejos de las fórmulas mágicas o comerciales. Remarcó el rol funcional de todas las emociones, explicando que estados como la tristeza aportan momentos necesarios de introspección, mientras que la ansiedad cumple una función adaptativa de alerta.
Finalmente, el psiquiatra concluyó que el verdadero equilibrio emocional no consiste en suprimir el malestar ni en evitar el esfuerzo reflexivo, sino en trabajar sobre los pilares fundamentales de la vida: la construcción de proyectos con propósito personal y la consolidación de vínculos afectivos saludables y significativos.