El Comando Vermelho fue alertado del operativo en Río de Janeiro horas antes, lo que permitió su preparación y desató un enfrentamiento mortal.

Un documento oficial reveló que el Comando Vermelho conocía con anticipación el operativo policial en las favelas del Alemão y Penha, lo que les permitió organizar la resistencia que terminó en una tragedia. Cuatro horas antes de la incursión, las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro ya sabían que el plan se había filtrado, según información publicada por Folha de S.Paulo.
La situación generó un enfrentamiento previo, alrededor de la una de la madrugada, entre policías y un grupo armado de motociclistas en Del Castilho. Los policías los hirieron, y, antes de morir, ellos admitieron que intentaban huir porque sabían que el operativo era inminente.
A pesar de la filtración, la operación comenzó a las seis de la mañana con 2.500 agentes desplegados. Fue la acción policial más letal en la historia de Río de Janeiro, con 121 muertos y 81 detenidos, entre ellos varios líderes del Comando Vermelho.
También perdieron la vida cuatro policías, pertenecientes a la Policía Civil y al BOPE, durante los intensos combates en la Serra da Misericórdia. Los traficantes utilizan este territorio montañoso como refugio y punto estratégico.
El gobernador Cláudio Castro reconoció que la cifra de víctimas resultó mucho mayor a la informada inicialmente. Además, organizaciones civiles denunciaron posibles ejecuciones extrajudiciales, lo que amplió la polémica.
Según medios locales, el Tercer Comando Puro, rival del Comando Vermelho, aprovechó el caos para asesinar a miembros de esa facción. Al día siguiente, las calles de las favelas mostraban decenas de cuerpos, mientras los familiares intentaban identificar a las víctimas en medio del dolor y la conmoción social.



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