Repartidores de aplicaciones que trabajan en el Paseo del Siglo reclaman que la Municipalidad habilite un sector específico sobre calle Córdoba para poder esperar pedidos sin recibir sanciones ni desplazamientos constantes.

Trabajadores de distintas plataformas de reparto plantearon la necesidad de contar con un espacio fijo en el Paseo del Siglo, sobre calle Córdoba, donde puedan estacionar motos y bicicletas mientras aguardan nuevos pedidos. Señalan que, sin ese lugar, quedan expuestos a controles permanentes y a la dispersión de los trabajadores en distintas cuadras.
Según expresan los repartidores, los operativos de inspección y tránsito son cada vez más frecuentes en la zona y se realizan en los horarios de mayor demanda. Esto, remarcan, no solo complica su actividad diaria, sino que también impacta en los tiempos de entrega y en la relación con los comercios del microcentro.
Controles, multas y un trabajo más inestable
Los trabajadores describen un escenario en el que las patrullas de tránsito verifican documentación, cascos y condiciones de los vehículos de forma reiterada. Aseguran que muchas veces los controles derivan en multas o en la obligación de retirarse del lugar, aun cuando solo están esperando que ingrese un pedido en la aplicación.
En ese contexto, argumentan que un punto de espera claramente delimitado y consensuado permitiría ordenar el tránsito y, al mismo tiempo, dar seguridad a quienes usan la bicicleta o la moto como herramienta de trabajo. También sostienen que un espacio formalizado reduciría conflictos con vecinos y comerciantes, que suelen quejarse por el uso de veredas y calzadas.
Los repartidores remarcan que su actividad se concentra en las principales avenidas del centro y que el Paseo del Siglo es uno de los corredores con mayor movimiento gastronómico. Por eso, consideran que calle Córdoba es estratégica para organizar la logística sin saturar esquinas ni accesos a edificios.
Quejas vecinales y necesidad de regulación
Del otro lado están los vecinos y frentistas del Paseo del Siglo, que vienen manifestando su malestar por la presencia constante de motos y bicicletas estacionadas frente a sus edificios. Las quejas aluden a ruidos, circulación sobre la vereda y ocupación de espacios de estacionamiento, lo que derivó en distintas intervenciones del personal municipal.
En medio de ese tironeo, los trabajadores insisten en que la solución no pasa por expulsarlos del área, sino por diseñar una regulación que contemple tanto la convivencia urbana como la realidad laboral de quienes dependen de las aplicaciones para generar ingresos diarios.
La discusión por un espacio fijo de espera se suma al debate más amplio sobre las condiciones de trabajo de repartidores y repartidoras en Rosario, un sector que creció con fuerza y que a diario ocupa calles, bicisendas y veredas de la ciudad para responder a la demanda de envíos a domicilio.




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