Reino Unido rechazó el arbitraje argentino por el petróleo en las Islas Malvinas y, además, ratificó su respaldo a Sea Lion.
El conflicto entre Argentina y Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en las aguas de las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo. Londres rechazó el arbitraje internacional iniciado por el Gobierno argentino para intentar frenar el proyecto petrolero Sea Lion y ratificó su respaldo al desarrollo de la actividad.
La posición británica fue expresada por Uma Kumaran, subsecretaria parlamentaria de Estado del Foreign Office para los Territorios de Ultramar, luego de que la Argentina notificara formalmente el inicio del procedimiento previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
Kumaran calificó la iniciativa argentina como un intento de afectar los derechos y los medios de vida de los habitantes de las islas. Según sostuvo, los isleños “han elegido libre y democráticamente su futuro” y tienen derecho a desarrollar y administrar sus recursos naturales.
Londres también afirmó que las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en la plataforma continental de las islas se encuentran reguladas por la legislación local y, según su postura, cumplen con el derecho internacional y con la CONVEMAR.
Londres convocó a la embajadora argentina
La escalada diplomática también alcanzó a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Según confirmó el Gobierno británico, la diplomática fue convocada esta semana para comunicarle formalmente el rechazo de Londres al arbitraje y cuestionar las medidas impulsadas por la Argentina contra las actividades económicas vinculadas con los hidrocarburos en las islas.
La funcionaria británica sostuvo que las acciones argentinas buscan afectar la prosperidad y la seguridad económica de los habitantes del archipiélago y afirmó que la posición adoptada por Buenos Aires “plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido”.
El Gobierno argentino, en cambio, sostiene que la explotación de hidrocarburos en la zona constituye un uso ilegítimo de recursos en un área cuya soberanía se encuentra en disputa. El Ejecutivo de Javier Milei inició el procedimiento de arbitraje para intentar impedir el avance de Sea Lion.
Sea Lion mantiene su cronograma
Mientras crece la disputa diplomática, el proyecto petrolero Sea Lion mantiene sus planes de desarrollo. La iniciativa está operada por Navitas Petroleum, que posee el 65% del proyecto, mientras que la británica Rockhopper Exploration tiene el 35% restante.
Las compañías mantienen como objetivo alcanzar la primera producción de petróleo durante 2028, de acuerdo con los planes difundidos recientemente.
El desarrollo de Sea Lion se convirtió en uno de los principales puntos de tensión entre Buenos Aires y Londres. La Argentina busca utilizar los mecanismos previstos por el derecho internacional para cuestionar la explotación de los recursos hidrocarburíferos, mientras que el Reino Unido sostiene que las autoridades de las islas tienen facultades para administrar sus recursos y que las actividades cumplen con la normativa que Londres considera aplicable.
Así, el proyecto petrolero vuelve a colocar en el centro de la agenda la disputa de soberanía por las Malvinas y suma un nuevo frente a la relación bilateral entre ambos países.