Vecinos de distintos pueblos del norte alertan por el peligro de quedar aislados debido al grave deterioro de un viejo puente rural, clave para entrar y salir de la zona. El corte del puente se encuentra sobre el arroyo Golondrina, ubicado sobre la Ruta 40, principal vía de conexión hacia el oeste de Fortín Olmos.

El histórico viaducto que conecta a los pueblos del norte con los centros urbanos vecinos presenta un deterioro alarmante. En su traza ya se observan profundos socavones, producto de las intensas lluvias y del tránsito constante de vehículos y animales evacuados en las últimas semanas.
Los vecinos advierten que, si no hay una intervención rápida, el puente podría volverse intransitable en cuestión de días. Temen que un corte total deje sin conexión a cientos de familias que dependen de esa vía para acceder a servicios básicos como salud, educación y provisión de alimentos.
Productores rurales de la zona describen la situación como “crítica“. Señalan que los camiones redujeron su frecuencia por el riesgo de derrumbe y que muchos traslados se hacen a baja velocidad, esquivando los hundimientos que se multiplican sobre la calzada.
Impacto en la vida cotidiana y reclamo de respuestas
El puente no solo es un punto de paso para la producción agropecuaria. También es la única ruta segura para que niños y adolescentes asistan a la escuela, para que ambulancias lleguen a los parajes más alejados y para el abastecimiento de comercios locales.
Con las últimas lluvias, el agua avanzó sobre las bases del viaducto y agravó los daños estructurales. Los socavones se ensancharon y en varios tramos quedó expuesto el material de la antigua construcción, evidenciando su falta de mantenimiento a lo largo de los años.
Los pobladores recuerdan que el puente ya había mostrado signos de fatiga en temporadas anteriores, pero nunca se ejecutaron obras de fondo. En ese contexto, remarcan que el deterioro actual es la consecuencia directa de sucesivos parches y reparaciones provisorias.
Ante este escenario, las comunidades elevaron reclamos formales a las autoridades para que se disponga una intervención urgente. Piden estudios técnicos, apuntalamiento inmediato y un plan de obra que garantice la circulación segura antes de que el viaducto quede inutilizable.
Organizaciones de la región sostienen que, si el puente colapsa, el aislamiento complicará la salida de futuras evacuaciones, el traslado de enfermos y la continuidad de actividades productivas que ya vienen golpeadas por el clima.
Mientras tanto, los conductores extreman la precaución al cruzar, evitando horarios nocturnos y días de lluvia intensa. También recomiendan circular con vehículos livianos y mantener distancia entre unidades para reducir la carga sobre la estructura debilitada.
Un llamado a priorizar la infraestructura rural
La situación del puente expone una problemática recurrente en la infraestructura rural: caminos y viaductos envejecidos, sin mantenimiento planificado, que quedan al límite cada vez que se combinan lluvias intensas y mayor circulación.
Vecinos y productores insisten en que la reparación no puede postergarse. Señalan que mantener operativo este acceso es clave para evitar el aislamiento de los pueblos del norte y sostener la vida económica y social de toda la región.





Comentarios