Los diagnósticos vienen en aumento desde 2020 y 2025 cerró con más de 17.000 casos en todo el país. Durante 2026, la tendencia se mantuvo en alza, con fuertes incrementos en varias provincias, entre ellas Santa Fe.

La tuberculosis atraviesa un escenario de crecimiento sostenido en Argentina. Los registros oficiales muestran que la cantidad de diagnósticos viene aumentando desde 2020 y que la tendencia continuó durante 2026. Hasta principios de junio de este año se habían registrado 6.482 diagnósticos, una cifra 71,6% superior a la correspondiente al mismo período de 2020 y la más elevada para esa etapa del año dentro de la serie reciente.
El dato se conoce luego de un 2025 en el que se notificaron 17.283 casos de tuberculosis en todo el país, con una tasa de 37,3 casos cada 100.000 habitantes.
El incremento no fue uniforme en todo el territorio. Durante la primera mitad de 2026, la región Centro concentró el mayor aumento en cantidad absoluta de casos. En términos porcentuales, en tanto, las subas más importantes se registraron en Misiones, Mendoza, Entre Ríos, Santiago del Estero y Santa Fe. En sentido contrario, la región Sur presentó una reducción cercana al 22% en sus notificaciones parciales.
Las autoridades sanitarias también siguen con atención la evolución de la enfermedad entre niños y adolescentes. Durante 2025 se observó una leve disminución de los registros entre los menores de 15 años. En cambio, entre los adolescentes de 15 a 19 años se produjo un incremento superior al 6%.
Ante el aumento de los diagnósticos, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó las Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina, con el objetivo de fortalecer la detección temprana mediante métodos moleculares y mejorar la disponibilidad de insumos para el diagnóstico en las distintas jurisdicciones.
Qué es la tuberculosis y cuáles son los síntomas
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, también conocida como bacilo de Koch. La enfermedad afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede comprometer otros órganos, como los riñones, el cerebro, la columna vertebral y la piel.
La transmisión se produce a través del aire, principalmente cuando una persona con tuberculosis pulmonar activa tose, estornuda o habla. Los síntomas pueden aparecer de manera progresiva y no siempre son identificados rápidamente. Entre las principales señales se encuentran:
- Tos persistente durante más de dos semanas, que en algunos casos puede estar acompañada de sangre.
- Fiebre prolongada.
- Sudoración nocturna.
- Cansancio y debilidad.
- Pérdida de peso sin una causa aparente.
- Dolor en el pecho, especialmente al respirar o toser.
Ante una tos persistente o la aparición de síntomas compatibles, es importante realizar una consulta médica para determinar si es necesario efectuar estudios.
¿La tuberculosis puede ser mortal?
La tuberculosis es prevenible y curable cuando se diagnostica de manera temprana y se completa correctamente el tratamiento indicado.
Sin embargo, cuando no recibe tratamiento puede provocar complicaciones graves e incluso causar la muerte. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina se registra aproximadamente un fallecimiento cada siete horas por causas vinculadas a la enfermedad.
Uno de los principales desafíos sanitarios es la tuberculosis farmacorresistente, en la que las bacterias no responden a determinados medicamentos utilizados habitualmente.
Estos casos requieren tratamientos específicos, medicamentos de segunda línea y un seguimiento médico más complejo. Hasta mediados de 2026, las autoridades sanitarias mantenían bajo tratamiento nominalizado a más de 500 pacientes con esquemas para tuberculosis resistente en el país.
Cómo prevenir la tuberculosis
La prevención de la tuberculosis requiere combinar la detección temprana, el tratamiento adecuado y medidas destinadas a reducir la transmisión.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Consultar en un centro de salud ante una tos persistente durante más de 15 días, especialmente si está acompañada de fiebre u otros síntomas.
- Ventilar los ambientes cerrados con frecuencia y favorecer la circulación de aire.
- Si existen síntomas respiratorios, utilizar barbijo y cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.
- Cumplir con la vacunación BCG en los recién nacidos, que protege especialmente frente a las formas graves de tuberculosis durante la infancia.
- Realizar el estudio de los contactos estrechos de una persona diagnosticada, tanto en el ámbito familiar como laboral, para determinar si es necesario indicar medidas preventivas o tratamiento.
El aumento de los diagnósticos durante los últimos años vuelve a poner el foco en la detección temprana, el acceso al tratamiento y el seguimiento de los pacientes como herramientas centrales para controlar la transmisión de la tuberculosis.




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