Murió el histórico publicista Ramiro Agulla

Ramiro Agulla, creador de clásicas publicidades comerciales y políticas en la década del 90, falleció este jueves a los 62 a causa de una neumonía.

Ramiro Agulla murió este jueves por la mañana y la noticia generó fuerte impacto en el mundo de la publicidad, la comunicación política y los medios argentinos. El reconocido publicista, considerado una de las mentes más influyentes de la creatividad nacional de los años 90, falleció mientras se encontraba internado en un sanatorio, según informaron medios nacionales con fuentes de su entorno.

Hablar de Agulla es hablar de una etapa muy particular de la Argentina: la de los comerciales televisivos que se repetían en la mesa familiar, las frases que pasaban de la pantalla a la calle y las campañas políticas que empezaron a entenderse como relatos de identidad pública.

No fue solo un publicista exitoso. Fue un constructor de imágenes, frases y climas sociales. Junto a Carlos Baccetti formó una de las duplas creativas más recordadas del país y desarrolló campañas que trascendieron lo comercial para instalarse en la memoria colectiva.

Su estilo quedó asociado a una forma de comunicar directa, provocadora y popular. En una época dominada por la televisión abierta, sus ideas lograron algo que hoy muchas marcas buscan en redes: que una publicidad dejara de sentirse como publicidad y se transformara en conversación cotidiana.

Entre sus creaciones más recordadas está “La llama que llama”, la campaña de Telecom de los años 90. Con humor absurdo, personajes inolvidables y una fórmula simple, el aviso se volvió un fenómeno cultural y logró que millones de personas recordaran frases, tonos y situaciones.

La campaña de De La Rúa a fines de los 90s

El otro gran capítulo de su carrera fue la comunicación política. Agulla fue uno de los cerebros detrás de la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, especialmente por el spot “Dicen que soy aburrido”. La potencia de esa idea estuvo en convertir una crítica en un atributo. Lo que podía verse como una debilidad se presentó como señal de seriedad y orden frente al clima político de la época. Aquella campaña quedó como uno de los casos más citados del marketing electoral argentino por su efectividad y por condensar una identidad política en una frase breve y memorable.

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RLC Noticias de Rosario la ciudad

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