Javier Milei reconoció que el dato de inflación de marzo cayó peor de lo esperado dentro del Gobierno, aunque insiste en que la tendencia hacia los próximos meses será a la baja si se mantiene el programa económico.

Milei reconoció el mal dato, pero apunta a una baja futura
El presidente Javier Milei admitió que la inflación de marzo fue un dato “malo” y que dentro del oficialismo genera malestar, en un contexto en el que el bolsillo de los argentinos continúa fuertemente golpeado por la suba de precios.
A pesar de esa evaluación negativa, el jefe de Estado remarcó que el Gobierno confía en que, con el correr de los meses, la inflación comenzará a desacelerarse. Según su mirada, el ajuste fiscal, el freno a la emisión monetaria y la liberalización de algunos precios son los pilares que, con el tiempo, deberían traducirse en una baja sostenida del índice.
La inflación de marzo se conoció en medio de una caída del consumo y salarios que todavía no logran recomponerse frente a la escalada de los últimos meses. Esa combinación alimenta la preocupación social y también la tensión política, aun puertas adentro del propio oficialismo.
Milei buscó, no obstante, enviar un mensaje de continuidad del rumbo económico. Planteó que el programa en marcha tiene “fundamentos sólidos” y que el impacto en los precios no es inmediato, por lo que pidió tiempo para que los números comiencen a reflejar la corrección de los desequilibrios heredados.
Inflación alta y expectativas sobre el plan económico
El reconocimiento de que el dato “es malo” también funciona como una admisión de los límites del ajuste en el corto plazo. Aun con tarifas y tipo de cambio oficial contenidos, la suba de precios en alimentos, transporte y servicios sigue siendo una de las principales preocupaciones de hogares y empresas.
En ese contexto, el Gobierno apuesta a que la fuerte recesión y la disciplina fiscal contribuyan a anclar expectativas. El desafío será sostener el respaldo político y social mientras la inflación se mantenga en niveles elevados y sin una recuperación clara de la actividad.
Los próximos datos del índice de precios serán clave para validar o poner en duda la promesa oficial de una desaceleración. Por ahora, la Casa Rosada intenta equilibrar el reconocimiento del mal presente con un relato que apunta a una mejora futura si se mantiene sin cambios el rumbo económico.




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