Los 10 magnates más ricos de América Latina en 2026

Un nuevo ranking de multimillonarios revela quiénes concentran las mayores fortunas de América Latina en 2026, cuánto crecieron sus patrimonios y qué sectores explican semejante poder económico.

Empresarios entre los más ricos de América Latina

Imagen: Clarín / Bloomberg en Línea

El último relevamiento elaborado por Bloomberg en Línea actualizó el listado de las diez personas más ricas de América Latina en 2026. El ranking, construido a partir de datos del índice de multimillonarios de Bloomberg y cotizaciones bursátiles, vuelve a mostrar una marcada concentración de riqueza en muy pocas manos.

Entre los nombres destacados aparecen históricas familias empresarias ligadas a sectores como retail, minería, finanzas, bebidas y telecomunicaciones. En la mayoría de los casos, se trata de patrimonios que crecieron de la mano de la recuperación de los mercados después de años de alta volatilidad global.

Si bien las cifras varían con las oscilaciones de las bolsas, las principales fortunas de la región se miden en decenas de miles de millones de dólares, muy por encima del promedio mundial y a enorme distancia de los ingresos de la población latinoamericana.

De acuerdo al relevamiento, el podio está integrado por empresarios de México y Brasil, países que concentran gran parte del PBI regional y de la capitalización bursátil. La lista incluye a referentes de grupos diversificados, con fuerte presencia en infraestructura, consumo masivo y energía.

Bloomberg en Línea detalla que estas fortunas se alimentan tanto de la valorización de las compañías en los mercados como de dividendos, operaciones de fusiones y adquisiciones y, en algunos casos, de históricas posiciones dominantes en sus sectores. El acceso privilegiado al crédito y la capacidad de invertir en ciclos largos también explican el crecimiento patrimonial.

En el ranking aparecen herederos de conglomerados que llevan décadas operando en la región, junto con líderes que construyeron sus negocios desde la expansión del comercio minorista, la telefonía móvil o la exportación de commodities clave para la economía global.

Un dato que vuelve a exponerse en la actualización de 2026 es la brecha de género en la cúpula del poder económico. Solo una mujer integra el grupo de las diez mayores fortunas de América Latina, lo que refleja la desigual participación femenina en los máximos niveles de decisión empresaria.

Especialistas en equidad de género señalan que esta disparidad responde a factores históricos: menor acceso de las mujeres a la propiedad de empresas, barreras culturales para alcanzar puestos directivos y una distribución inequitativa de tareas de cuidado. Aun cuando crecen los casos de ejecutivas al frente de grandes corporaciones, el salto a los tramos más altos de riqueza sigue siendo excepcional.

En América Latina, según datos de organismos multilaterales, menos del 20% de las compañías grandes tienen a una mujer en la presidencia o dirección general. Ese escenario se replica en los directorios y, en última instancia, en la concentración de activos y patrimonios.

La publicación del ranking de multimillonarios suele reactivar el debate sobre la desigualdad en América Latina, una de las más altas del mundo. Mientras los patrimonios del top 10 crecen de la mano de la recuperación económica, una amplia franja de la población enfrenta salarios rezagados, informalidad y dificultades para cubrir gastos básicos.

Organismos internacionales como la CEPAL y el Banco Mundial vienen advirtiendo que, sin reformas tributarias progresivas, mejoras en la educación y políticas de inclusión laboral, la brecha entre los más ricos y el resto podría ampliarse en los próximos años.

En paralelo, algunos de los empresarios del listado impulsan fundaciones y programas filantrópicos en áreas como salud, educación e innovación tecnológica. Sin embargo, especialistas remarcan que esas iniciativas, aunque valiosas, no reemplazan a las políticas públicas necesarias para reducir la pobreza y garantizar igualdad de oportunidades.

En un contexto de cambios políticos y económicos constantes, el ranking 2026 de las personas más ricas de América Latina vuelve a colocar sobre la mesa un interrogante central: cómo lograr que la riqueza generada en la región se traduzca en un desarrollo más equilibrado y sostenible para el conjunto de la sociedad.

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