La UE evalúa sanciones a Israel por grano robado en Ucrania

La tensión entre la Unión Europea, Israel y Ucrania suma un nuevo capítulo por el presunto comercio de cereales ucranianos saqueados por Rusia en territorios ocupados. Bruselas ya estudia posibles sanciones si se confirma la participación de empresas israelíes en estas operaciones.

La UE evalúa sanciones a Israel por grano robado en Ucrania

Ucrania busca, desde el inicio de la invasión rusa, consolidar una alianza política y militar con Israel. Sin embargo, el gobierno de Benjamín Netanyahu se mantiene en una postura de neutralidad frente al conflicto, evitando alinearse abiertamente con Volodímir Zelenski o con el Kremlin.

Esa posición equidistante se apoya en la necesidad israelí de conservar canales de diálogo con Rusia, un actor clave en Siria y en el equilibrio regional de Medio Oriente. Mientras tanto, en Kiev persiste la frustración por la falta de apoyo político y militar por parte de Tel Aviv, pese a la cercanía ideológica que, según encuestas, existe entre amplios sectores de la sociedad ucraniana e Israel.

En este contexto, el vínculo bilateral quedó bajo mayor tensión con las nuevas acusaciones del gobierno ucraniano. Las autoridades de Kiev sostienen que compañías israelíes estarían adquiriendo cereales exportados por Rusia desde áreas de Ucrania ocupadas militarmente, lo que consideran un comercio ilícito.

Comercio de grano bajo sospecha y posible castigo europeo

Según la postura ucraniana, esos cargamentos de grano provendrían de zonas tomadas por las fuerzas rusas desde 2022 y serían vendidos al exterior como producto ruso. De confirmarse, se trataría de bienes obtenidos en violación del derecho internacional, al ser fruto de la ocupación de un territorio reconocido como ucraniano por la comunidad internacional.

La Unión Europea analiza ahora la trazabilidad de esas operaciones y evalúa si corresponde aplicar sanciones específicas contra las empresas involucradas. Bruselas ya mantiene un amplio paquete de restricciones económicas contra Moscú, al que acusa de utilizar los recursos de los territorios ocupados para financiar la maquinaria bélica.

Para Ucrania, el supuesto rol de firmas israelíes en la compra de ese grano robado no solo afecta su economía, sino que profundiza el distanciamiento político con Netanyahu. Desde Kiev insisten en que Israel no puede declararse neutral mientras, indirectamente, contribuye al negocio de recursos que consideran saqueados.

El caso también coloca a Israel en una posición incómoda frente a sus socios occidentales. Cualquier avance de la UE en materia de sanciones puede repercutir en la relación estratégica entre Bruselas y Tel Aviv, ya marcada por debates en torno a la guerra en Ucrania y otros conflictos regionales.

Mientras continúan las investigaciones y cruces diplomáticos, el episodio se suma a la larga lista de consecuencias globales de la invasión rusa, donde el control de los recursos agrícolas de Ucrania se consolida como uno de los frentes más sensibles de la guerra.

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