La actividad industrial volvió a mostrar una fuerte contracción en febrero y encendió nuevas alarmas sobre la profundidad de la crisis productiva que atraviesa el país.

De acuerdo a los datos difundidos para febrero, la producción industrial se derrumbó 8,7% interanual y acumuló así su octavo mes consecutivo en caída. El retroceso confirma que la crisis del sector se profundiza, con un nivel de actividad que ya se ubica por debajo del registrado a comienzos de 2024.
El informe muestra que la mayoría de los rubros manufactureros sufrió desplomes significativos, en un contexto marcado por menor consumo, enfriamiento de la economía y parálisis en varios segmentos ligados a la construcción y al mercado interno.
Ocho meses seguidos de retrocesos
El dato de febrero se inscribe en una secuencia negativa que comenzó en 2023 y se profundizó durante el verano. Con este resultado, la industria hilvana ocho meses de bajas interanuales, lo que coloca al nivel de producción en uno de los puntos más bajos de los últimos tiempos.
El deterioro se refleja tanto en grandes plantas como en pequeñas y medianas empresas, que advierten sobre menores pedidos, más capacidad ociosa y dificultades para sostener la actividad diaria. En varias ramas ya se observa un freno en nuevas inversiones y planes de expansión.
Entre los sectores más afectados se destacan los ligados a la producción de bienes durables, que son los que primero sienten el freno cuando se encarece el financiamiento o se deteriora el poder adquisitivo. También se registran caídas en líneas que abastecen al mercado interno, reflejando el menor consumo de los hogares.
La combinación de menor demanda, suba de costos y alta incertidumbre configura un escenario complejo para la industria. Las empresas monitorean de cerca la evolución de la economía en los próximos meses, ya que una prolongación de la tendencia a la baja podría derivar en mayores ajustes en producción y empleo.
Con el nivel de actividad ya por debajo del inicio de 2024, las expectativas del sector se mantienen cautelosas. La continuidad de esta dinámica obligará a seguir de cerca no solo los datos de producción, sino también su impacto en el entramado productivo y en el mercado laboral.




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