La Iglesia alerta por el derrumbe de la clase media

La Iglesia volvió a encender las alarmas por el deterioro de la clase media y el avance de la pobreza, al remarcar que cada vez más familias dependen de la ayuda de Cáritas para cubrir gastos elementales como comida, alquiler y servicios.

En un nuevo pronunciamiento público, la Conferencia Episcopal Argentina advirtió por el fuerte impacto de la crisis económica sobre sectores que hasta hace poco lograban sostener cierto nivel de estabilidad. Según remarcaron, se trata de trabajadores formales, monotributistas, jubilados y familias con ingresos fijos que se vieron empujados a pedir ayuda para llegar a fin de mes.

Más familias recurren a Cáritas para gastos básicos

Los obispos señalaron que en las parroquias de todo el país se observa un aumento sostenido de la demanda social. No solo creció la cantidad de personas que se acercan por alimentos, sino también quienes buscan colaboración para pagar alquileres, medicamentos o tarifas de servicios esenciales.

La red de Cáritas, que históricamente asistió a los sectores más vulnerables, empezó a recibir a familias que antes se identificaban como clase media y que hoy ven desbordado su presupuesto. Esa presencia, destacaron los obispos, es un termómetro del profundo deterioro del poder adquisitivo y del aumento de la incertidumbre económica.

Llamado a la dirigencia política y social

En el mensaje difundido por el Episcopado, la Iglesia reclamó un mayor compromiso de la dirigencia política, empresarial y sindical para atender de manera urgente las nuevas formas de exclusión. Planteó que la respuesta no puede quedar limitada a la asistencia de emergencia, sino que deben encararse políticas sostenidas para frenar el deterioro del tejido social.

También remarcaron la importancia de fortalecer los vínculos comunitarios en barrios y ciudades, ante el avance del desánimo y la sensación de que el esfuerzo cotidiano ya no alcanza. La Iglesia llamó a promover espacios de diálogo amplio, con participación de organizaciones sociales, universidades y distintos credos, para buscar salidas que pongan en el centro la dignidad del trabajo y la inclusión.

Al mismo tiempo, los obispos subrayaron que la crisis no solo se mide en términos económicos, sino también en el aumento de la ansiedad, la frustración y la conflictividad cotidiana. Por eso insistieron en la necesidad de cuidar especialmente a niñas, niños y adolescentes, quienes padecen de forma silenciosa la pérdida de estabilidad en sus hogares.

Desde la conducción del Episcopado ratificaron la continuidad de las acciones de Cáritas y de las parroquias en todo el país, pero remarcaron que esa tarea es insuficiente si no se acompaña con decisiones de Estado y acuerdos de largo plazo que permitan recomponer ingresos y reducir la brecha social.

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