La heredera de Noruega, salpicada por el caso Epstein

La monarquía noruega atraviesa momentos de tensión luego de que la princesa heredera fuera mencionada reiteradamente en la documentación vinculada al caso Jeffrey Epstein, reavivando el debate sobre las relaciones de la realeza con figuras controvertidas.

Según los archivos difundidos en la causa por trata de personas que involucró al financista estadounidense Jeffrey Epstein, la futura reina de Noruega aparece mencionada en más de mil ocasiones. Las referencias surgieron de documentos judiciales y agendas, lo que encendió alarmas en Oslo y generó fuertes repercusiones mediáticas en Europa.

Hasta el momento, no se conocieron cargos penales en su contra, pero la sola aparición en los papeles de Epstein derivó en pedidos de explicaciones públicas y mayor transparencia sobre los contactos que mantuvo la familia real con el entorno del financista, fallecido en 2019 en una cárcel de Nueva York.

Un escándalo que golpea de lleno a la monarquía

La figura de la princesa es central en la continuidad institucional de la Corona noruega. Por eso, su aparición en el expediente de un caso emblemático de abuso y explotación sexual de menores provocó un cimbronazo político y social. Analistas consultados en medios locales advierten que el prestigio de la monarquía atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas.

Desde la Casa Real se limitaron a recordar que cualquier vínculo con Epstein habría sido de carácter protocolar, en un contexto en el que el financista participaba de reuniones con empresarios, dirigentes y miembros de distintas casas reales europeas. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos reclaman una revisión exhaustiva de esos contactos.

El frente judicial que complica al hijo mayor

Al escándalo internacional se suma una causa judicial que involucra al primer hijo de la princesa heredera, fruto de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe. El joven será juzgado por la presunta violación de cuatro mujeres, en un proceso que comenzará el martes y que ya genera marchas y contramarchas en la opinión pública noruega.

La Justicia deberá determinar si existieron ataques sexuales reiterados, en un contexto en el que la defensa sostiene que se trató de encuentros consentidos. Colectivos feministas y organizaciones contra la violencia de género exigen que el juicio avance con perspectiva de género y sin privilegios por su cercanía con la familia real.

Para la monarquía noruega, la combinación de ambos casos –la mención de la princesa en los archivos de Epstein y el juicio a su hijo– instala un debate de fondo sobre la rendición de cuentas de las casas reales en pleno siglo XXI, en un clima social mucho menos tolerante a los escándalos de poder.

En paralelo, especialistas en política internacional destacan que el impacto trasciende las fronteras de Noruega y vuelve a colocar bajo la lupa las redes de influencia de Epstein, que alcanzaron a empresarios, dirigentes políticos y miembros de distintas élites globales.

Qué puede pasar a partir de ahora

En los próximos días se espera que el Palacio real enfrente una mayor presión para brindar aclaraciones sobre los contactos de la futura reina con el entorno de Epstein. En el plano interno, el desarrollo del juicio contra su hijo será clave para medir el desgaste institucional y la respuesta de la sociedad noruega.

Aunque la continuidad de la monarquía no parece estar en juego en el corto plazo, el episodio reabre discusiones sobre la legitimidad de las casas reales europeas y su capacidad para adaptarse a las demandas actuales de transparencia y responsabilidad pública.

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