La canasta básica subió 2,6% en marzo y quedó por debajo del IPC

La medición oficial de la canasta básica mostró en marzo una suba menor a la inflación general y encendió un nuevo debate sobre el ritmo de la pérdida del poder adquisitivo en los hogares argentinos.

La canasta básica subió 2,6% en marzo y quedó por debajo del IPC
La canasta básica subió 2,6% en marzo y quedó por debajo del IPC

De acuerdo a los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la canasta básica total registró en marzo un incremento del 2,6%. El dato se ubica por debajo de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mismo mes que fue del 3,4% y refleja una desaceleración vinculada, principalmente, a la menor suba de los alimentos.

Con estos valores, una familia tipo necesitó $1.434.463,81 para no caer por debajo de la línea de pobreza. Este umbral marca el ingreso mínimo mensual requerido para cubrir el conjunto de bienes y servicios básicos considerados indispensables.

La suba de la canasta básica del 2,6% se ubicó por debajo del avance registrado por el IPC general en marzo. Esta diferencia se explica, en buena medida, por una variación más moderada en los precios de los alimentos, rubro que suele impulsar con fuerza tanto la inflación mensual como el costo de vida de los hogares de menores ingresos.

Si bien el dato marca una desaceleración respecto de meses previos, el nivel de ingresos requerido para no ser pobre sigue siendo muy elevado y tensiona el presupuesto de las familias que no logran actualizar sus salarios al ritmo de los precios.

En este contexto, la brecha entre la inflación medida por el IPC y el aumento de la canasta básica adquiere relevancia para analizar la capacidad de compra de los sectores más vulnerables, que destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos y servicios esenciales.

El valor de $1,43 millones como referencia para no caer en la pobreza pone en evidencia las dificultades que atraviesan los trabajadores informales, monotributistas y asalariados cuyos ingresos se encuentran por debajo de ese umbral. La pérdida de poder adquisitivo acumulada presiona sobre el consumo cotidiano y obliga a reorganizar gastos básicos.

La evolución de la canasta básica es, además, un insumo clave para la definición de políticas sociales y la actualización de programas de asistencia, que suelen tomar estos datos oficiales como parámetro para determinar montos y alcance.

Aunque el índice de marzo muestra una variación algo más moderada, la dinámica de precios sigue siendo un factor central en la discusión económica y social, en un escenario donde la inflación continúa afectando el día a día de los hogares argentinos.

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