Kiosqueros y pequeños comercios plantean un cambio en las restricciones para la venta de bebidas alcohólicas en las inmediaciones de los estadios, con el objetivo de sostener su facturación sin desatender las medidas de seguridad en los eventos deportivos.

La discusión por la venta de alcohol en torno a los estadios volvió a encenderse. Kiosqueros y comerciantes de cercanía cuestionan la prohibición total durante los partidos y proponen una alternativa intermedia para no perder una parte clave de sus ingresos.
Los dueños plantean que la restricción sea acotada a una hora antes y una hora después de cada encuentro, en lugar de regir durante toda la jornada deportiva. Argumentan que esta ventana de tiempo permitiría atender las demandas de seguridad sin paralizar la actividad comercial.
Según describen, los partidos generan un movimiento inusual de gente y, junto con las bebidas sin alcohol y los snacks, las ventas de cerveza y otras bebidas alcohólicas representan un porcentaje importante de la recaudación diaria. La prohibición prolongada, remarcan, golpea con fuerza a un sector que ya viene afectado por la caída del consumo.
Además, sostienen que la normativa actual termina generando un efecto contrario al buscado, porque traslada el consumo hacia puntos de venta más alejados, donde el control suele ser menor, o bien incentiva el expendio informal en la vía pública.
Seguridad, consumo responsable y control
En Argentina, las provincias y los municipios suelen establecer radios de restricción y horarios especiales para la venta de alcohol durante eventos masivos. El objetivo central es reducir episodios de violencia, desmanes en la salida de los estadios y accidentes de tránsito vinculados al consumo excesivo.
Los comerciantes aseguran que están dispuestos a acompañar reglas claras, por ejemplo:
- Limitar la venta de bebidas de alta graduación
- Restringir envases de vidrio cerca de los accesos al estadio
- Reforzar la presencia de inspectores y controles de tránsito
- Capacitación para promover el consumo responsable
También remarcan que el expendio formal en kioscos habilitados permite trazabilidad y fiscalización, algo que se pierde cuando el consumo se desplaza a la clandestinidad o a puntos sin habilitación.
Impacto económico en los barrios
En los alrededores de los estadios, los partidos suelen ser uno de los pocos momentos de alto movimiento comercial. Muchos kioscos, almacenes y pequeños bares dependen de esas horas para compensar días de baja actividad. Por eso, insisten en que una prohibición demasiado extensa afecta la rentabilidad y pone en riesgo puestos de trabajo.
Mientras las autoridades mantienen el foco en la seguridad, los comerciantes reclaman ser incluidos en la discusión para encontrar una solución que combine control, prevención y la posibilidad de seguir trabajando en condiciones razonables.
La propuesta de restringir la venta solo en la franja inmediata al desarrollo del partido aparece como una alternativa intermedia que, según los kiosqueros, permitiría compatibilizar el derecho a la seguridad con el derecho a trabajar sin castigar al comercio de cercanía.



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