Una familia de barrio Tango quedó con lo puesto luego de que un incendio destruyera su casa durante la madrugada y alcanzara también el predio lindero donde se refugian perros rescatados. Mientras se relevan los daños, allegados y vecinos iniciaron una campaña solidaria para reunir ropa, calzado y pañales.

El siniestro se originó en plena madrugada en una vivienda de la zona oeste, en barrio Tango, y avanzó con rapidez hasta dejar a una familia sin techo. Las llamas también se propagaron hacia el terreno lindero, donde Cristian mantiene un refugio para perros rescatados, lo que multiplicó las pérdidas materiales y el impacto emocional.
En la casa vivía Emiliano junto a su pareja, su hijo de dos años y su hermano. Todos lograron salir a tiempo y escapar del fuego, pero las pertenencias quedaron reducidas a cenizas. Las primeras informaciones indican que el fuego se expandió en cuestión de minutos, dejando daños totales en la estructura y en el mobiliario.
En el predio contiguo, donde Cristian aloja a decenas de perros rescatados de la calle, el humo y las llamas alcanzaron caniles y sectores de depósito. El refugio, muy conocido en el barrio por su tarea cotidiana, sufrió pérdidas de materiales, colchones, mantas y alimentos para los animales, elementos clave para sostener el espacio.
La familia, a la intemperie y en plena reconstrucción
Tras el incendio, Emiliano y los suyos quedaron literalmente en la calle. Sin ropa, sin muebles y sin un lugar donde dormir, dependen ahora de la solidaridad de amigos, vecinos y organizaciones sociales para atravesar los próximos días, mientras se define cómo podrán reconstruir la vivienda.
Las pérdidas alcanzan no solo a lo material sino también a documentos, electrodomésticos y elementos básicos para la crianza del niño de dos años. La urgencia pasa por conseguir un techo provisorio, abrigo y artículos de primera necesidad que les permitan reorganizarse después del susto.
Campaña solidaria: qué se necesita con urgencia
Familiares y allegados iniciaron una campaña para reunir donaciones que ayuden a la familia a recomenzar y, al mismo tiempo, colaboren con el refugio de perros para reponer lo perdido. En especial, se necesitan ropa para adultos y para el niño, además de pañales de distintos talles.
También resulta clave acercar mantas, colchones, elementos de higiene y alimentos para los animales del refugio, que son sostenidos casi exclusivamente con aportes voluntarios. Cada aporte, por mínimo que parezca, suma para que la familia y los perros rescatados puedan atravesar este momento crítico.
Para colaborar con la familia, Emiliano puso a disposición el teléfono de contacto: 341-2789618.
Mientras se investigan las causas del incendio, los vecinos de barrio Tango vuelven a mostrar una red solidaria que se activa cada vez que una situación extrema golpea a la comunidad. El desafío ahora es acompañar a la familia y al refugio en una reconstrucción que llevará tiempo, esfuerzo y apoyo sostenido.





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