La Justicia provincial investiga una presunta red de extorsiones que, según la acusación, se manejaba desde la cárcel de Piñero a través de videollamadas y tenía como blanco a vecinos de la zona noroeste de Rosario.

Imputación a un interno de Piñero y a su madre
El interno Brian Itre, alojado en la subunidad 3 de la cárcel de Piñero, fue formalmente imputado este miércoles en una audiencia realizada en los tribunales de Rosario. De acuerdo a la acusación, habría coordinado una serie de extorsiones mediante llamadas y videollamadas dirigidas a un sector ubicado al norte de Fisherton, en la zona noroeste de la ciudad.
En la misma audiencia también fue imputada su madre, señalada por la Fiscalía como presunta colaboradora en la logística externa de las amenazas. Los investigadores sostienen que, a partir de comunicaciones salientes desde el penal, se exigían pagos a comerciantes y vecinos bajo la amenaza de ataques armados.
La pesquisa se concentra en reconstruir cómo se habría organizado esta estructura delictiva desde la subunidad 3 de Piñero, una de las más sensibles del complejo penitenciario santafesino, donde están alojados reclusos vinculados a causas de narcotráfico y balaceras en Rosario.
Extorsiones en la zona noroeste y un homicidio bajo la lupa
Las intimidaciones habrían tenido como escenario un sector ubicado al norte de Fisherton, un área que en los últimos años registró distintos episodios de violencia armada. Las víctimas, según la investigación, recibían mensajes y videollamadas con exigencias económicas y advertencias sobre posibles atentados si no cumplían con lo pedido.
En paralelo a las imputaciones por extorsión, sobrevuela la hipótesis de que la presunta estructura liderada por Itre desde el penal podría tener algún tipo de vinculación con un crimen perpetrado el 8 de abril pasado en esa misma zona de Rosario. Esa línea no fue aún plasmada en cargos formales, pero forma parte del análisis que lleva adelante el equipo fiscal.
Los investigadores buscan determinar si detrás de las amenazas económicas y el homicidio del 8 de abril se repite un mismo patrón de acción o una misma organización delictiva que opera desde prisión, tal como ya se detectó en otros casos que afectan a Rosario y su área metropolitana.
Videollamadas desde prisión y desafíos para el sistema penal
El caso vuelve a poner bajo la lupa el uso de teléfonos celulares y comunicaciones digitales desde las unidades penitenciarias. La Fiscalía considera que las videollamadas habrían sido la herramienta principal para transmitir amenazas, negociar montos y coordinar posibles ataques en la vía pública.
En ese marco, se analizan registros de comunicaciones, movimientos de dinero y posibles intermediarios que pudieran haber facilitado la ejecución de las maniobras fuera del penal. El objetivo es establecer el alcance real de la red y, en caso de comprobarse, identificar a todos los partícipes.
La causa se inscribe en una serie de investigaciones que apuntan a desarticular estructuras narco-criminales con base en el servicio penitenciario santafesino. El resultado de esta pesquisa será clave para definir futuras medidas de control sobre los internos considerados de alto riesgo.




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