Un simpatizante de Central fue impedido de entrar dos veces al Gigante de Arroyito en apenas tres días, luego de que los controles policiales detectaran que tenía un pedido de captura vigente por una causa de violencia familiar.

El episodio tuvo como protagonista a un hincha de Central, quien intentó asistir a dos partidos consecutivos en el Gigante de Arroyito. En ambos casos, fue rechazado en los molinetes luego de que el sistema de identificación arrojara que pesaba sobre él una orden de captura por una causa de violencia familiar.
De acuerdo a la información judicial, el hombre está imputado por haber agredido físicamente a su propio hijo, lo que motivó la intervención de la Justicia y el posterior pedido de su detención. Esa medida quedó expuesta cuando se presentó en la cancha, donde los controles cruzan datos con bases provinciales y nacionales.
En el primer intento, personal policial apostado en los accesos lo demoró y lo trasladó a una comisaría para notificarle la situación legal que enfrentaba. Pese a haber sido advertido, pocos días después volvió a acercarse al estadio con su entrada, pero el resultado fue el mismo: no pudo ingresar y quedó nuevamente a disposición de la Justicia.
Imputación por violencia familiar y medidas restrictivas
Tras las detenciones, el hincha fue puesto a disposición de la fiscalía que investiga la causa de violencia familiar. En audiencia, los fiscales le atribuyeron formalmente los hechos por los cuales había sido denunciado, vinculados a agresiones contra su hijo en el ámbito del hogar.
Luego de la imputación, el hombre quedó en libertad, aunque bajo un conjunto de restricciones judiciales. Entre ellas, se incluyen prohibiciones de acercamiento y de contacto con la víctima, además de la obligación de someterse a controles y cumplir pautas de conducta fijadas por el juzgado interviniente.
La causa por violencia familiar seguirá su curso mientras se evalúan nuevas pruebas y testimonios. En paralelo, su situación procesal quedó registrada en los sistemas que se utilizan en los controles de ingreso a los estadios, mecanismo que en este caso permitió identificarlo en ambos partidos.
El episodio vuelve a poner en discusión el rol de los dispositivos de seguridad y de control de antecedentes en los espectáculos masivos, así como la necesidad de reforzar las políticas de prevención y abordaje de la violencia familiar más allá del ámbito deportivo.




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